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YAHVEH OYE EL CLAMOR DE SU PUEBLO (Éxodo 1–3)

Octubre es un tiempo, establecido por la Iglesia Venezolana, para conocer y regresar a nuestras raíces, que nacen y crecen desde la presencia creadora de Dios, a través de la historia de la salvación.
La finalidad del Mes de la Biblia no puede reducirse a una celebración, aunque sí es importante celebrar para consolidar la Memoria de Liberación, que nos llega a través de la Palabra de la Sagrada Escritura.
En el siguiente escrito he tratado de contextualizar dos textos del Éxodo, que estudiaremos en uno de nuestros encuentros, con la finalidad de revivir la Alianza que nació del paso de YHVH, o Pascua, y sugerir algunas reflexiones para nuestro caminar venezolano en momentos difíciles que podemos transformarlos en liberación.
Son comentarios cercanos a los textos hebreos que representan Éxodo 3 y 13,1-16, con referencias introductorias a los primeros dos capítulos.
Es oportuno programar un encuentro por un tiempo de al menos dos horas.
             
Esquema del tema previsto: “YAHVEH oye el clamor de su pueblo”
 
  1. Ambientación: Mapa de la tierra Gosén y del Sinaí con el recorrido de Moisés.
  2. Encuentro con la vida: El contexto del pueblo oprimido, de los descendientes de Jacob-Israel. Escenarios, la vida social de Egipto del siglo XIII aC, El Sinaí con sus pueblos y sus culturas (Ex 1–2).
  3. Encuentro con la Palabra: Las tradiciones bíblicas en ELOHIM-YHVH en el acontecimiento de la Alianza (Ex 3 y 13,1-16).
  4. Para reflexionar: Esclavitudes de hoy y el encuentro con una renovada presencia de ELOHIM-YHVH.
  5.  Nuestro compromiso: Una nueva Alianza.
  6. Oración de liberación: La Pascua de Resurrección.
 
1-     AMBIENTACIÓN
 
Pueden iniciar el encuentro cantando el salmo 116: “Caminaré en presencia del Señor”.
Expongan un mapa de la tierra de Gosén y del Sinaí con el recorrido de Moisés, para ubicarnos en el área de los acontecimientos.
 
2-      ENCUENTRO CON LA VIDA
 
-        Referencias del encuentro con la vida que abarcan los capítulos uno y dos del Éxodo.
-        El contexto del pueblo oprimido de los descendientes de Jacob-Israel, en el escenario de la vida social de Egipto del siglo XIII aC, en la tierra de Gosén.
-        El territorio del Sinaí con sus moradores y sus culturas.
 
                              I.       Jacob, con los setentas miembros de su familia, se establecieron en Egipto del Norte, en el bajo delta del Nilo, tierra fértil y apta para alimentar sus rebaños y vacada (Gn 46,27-34). Según el texto bíblico (Cfr. Gn 47), todo Egipto y sus habitantes quedaron dependiente del Faraón debido a la larga carestía. José fue el administrador que distribuyó el grano de los graneros del Faraón, al pueblo hambriento de Egipto, que lamentablemente se endeudó y comprometió sus tierras. Solamente el territorio de Gosén quedó en posesión a los israelitas pero con la obligación de retribuir, al Faraón, el 20% de sus cosechas. Y José no eximió a su familia del pago del trigo que le había vendido.
Entonces, en aquellos tiempos, todos los egipcios quedaron siervos al servicio del Faraón por no poder cumplir con sus deudas contraída por la compra de comida, con excepción de los israelitas recién llegados. Era el tiempo del dominio de los faraones del Norte descendientes de los hicsos, semitas que llegaron desde el sur de Siria y que subyugaron los faraones del Sur.  Eran de cultura cercana a la de los amorreos y de los hebreos y, posiblemente por eso, acogieron con condescendencia la familia de Jacob, también de origen semita. Los hicsos se apoderaron de Egipto y lo gobernaron durante la quinta dinastía (aproximadamente desde el 1680 a 1530 aC).
 
                            II.       La nueva dinastía del “Imperio Nuevo” de Egipto expulsaron a los hicsos y gobernaron por casi 300 años. Hacia el final, de esa dinastía, sucedió la inmigración de los hebreos hacia Canaán, la tierra prometida, en el momento histórico de pérdida de poder de los faraones del “Imperio Nuevo”. Entre los faraones, de ese período histórico, se destaca Akenatón que reinó en un largo tiempo de paz, en el momento de la mayor extensión del imperio egipcio. A él se le debe la concepción, y la imposición, en todo el territorio de Egipto, de un dios único y universal, que fue inmediatamente desechado al momento de su muerte. No había pasado muchos años desde esa época y, ciertamente la idea de un dios único estaba viva y posiblemente influenció sobre la mentalidad de Moisés y del pueblo de Israel.
 
                          III.       Las tribus de Jacob tuvieron que pasar un largo período de sumisión,  sufrimiento, y progresiva tribulación que las debilitó. La esperanza de una vida nueva en libertad estaba opacada, por no poder revivirla sin la posibilidad de una nueva tierra acta para reconstruir su identidad de pueblo. La servidumbre egipcia de los israelitas, marcada por intensos sufrimientos purificadores, los preparó espiritualmente para rescatar sus raíces, tradiciones y dioses (Cfr. Ex 1–2). La estancia del pueblo hebreo en Egipto ha favorecido su crecimiento, llegando a ser un pueblo numeroso. Los israelitas, por sus orígenes semitas, preocuparon a los egipcios por el recuerdo de los sufrimientos sufridos en el largo período de dominación y humillación de los hicsos, que también eran semitas. Eso sucedió en la época del final del siglo XIII aC, al momento de debilidad del imperio egipcio y de nuevas presiones de enemigos externos.
 
                         IV.       En el Egipto de los faraones no se escribió una verdadera historia,  semejante a la de los griegos e hititas, sino, se escribían las listas reales que eran carentes de descripciones verídicas de los acontecimientos. Nosotros tenemos la suerte de conocer las escrituras bíblicas, que nos transmiten enseñanzas de verdades extraordinarias, a través de mitos y tradiciones ancestrales que nos ayudan a reflexionar y orientarnos, en las difíciles situaciones actuales.
Y, más allá, la Biblia nos comunica la incalculable sabiduría de miles de años que marcaron las culturas egipcias y que influenció, no solamente a Moisés, sino a los textos bíblicos. Una riqueza asombrosa que solamente podemos entender a cabalidad investigando las culturas del mundo egipcio.
 
                           V.       Como iluminador ejemplo de la cultura egipcia les transcribo una oración de Atón:
En algunas tumbas de los funcionarios de Akenatón, particularmente en el de Ay, se encontraron fragmentos del Himno a Atón, en el que el propio faraón expresó los conceptos de la nueva religión. Llama la atención por su parecido con el salmo 104 de la Biblia. Dice así:
 
-   Eres tú quien desarrolla el embrión en la hembra,
-   tú quien crea la simiente en el varón,
-   tú quien de vida al hijo en el seno de la madre,
-   tú quien le mandas el consuelo que apacigua sus lágrimas,
-   tú, la nodriza de quien aún esté en el vientre materno,
-   tú el que no deja de dar aliento a la vida de cada criatura.
-   Cuando salen del seno materno para respirar, el día de su nacimiento,
-   Tú abres al instante su boca y les das lo necesario,
-   (Traducción de G. Fatá) https://es.wikipedia.org/wiki/Akenat%C3%B3n, 25/03/2016
 
                         VI.       La Biblia nos ofrece una historia novelada de Moisés, como expresión verosímil, narrada por los hebreos después de la progresiva comprensión de la dura servidumbre que sufrieron y que lograron superar a través de largos años.  Memorias que adquirieron a través del convivir con los pueblos cercanos, con los cuales intercomunicaban y compartían sus ricas y maravillosas tradiciones.
 
                       VII.       El Sinaí con sus poblaciones y culturas es mayoritariamente ignoto, no obstante, lo conocemos por las referencias bíblicas con fundamentos comprobados. Era un territorio controlado por los egipcios por las minas de diamantes y de metales, y al mismo tiempo un territorio abandonado a sí mismo, donde vivían pueblos recios, con autoridad moral y fortalezas de razas indómitas. Las interrelaciones de los hebreos, con los moradores del Sinaí, tienen su máxima expresión en Moisés, facilitada por el matrimonio con la hija de Yetró, sacerdote de Madián, también llamado Reuel que era, según la Biblia, descendiente de Esaú. Él le enseñó los conocimientos místicos de la presencia de YHVH favorecidos por las impresionantes manifestaciones telúricas que ofrecía la naturaleza del Sinaí.
Esa tierra tiene su historia ligada míticamente a Abraham: primeramente con Ismael, su primogénito, hijo de Agar y después por Madián, también hijo de Abraham y Queturá (Cfr. Ex 2,18; 4,18). El Sinaí es un triangulo con tres direcciones: Arabia, Egipto y Canaán que lucharon por poseerlo. En el siglo anterior a Moisés, el faraón Akenatón, construyó allí tres templos al dios único, que bien se compagina con la relación mística-contemplativa favorecida por la geografía y el clima seco, con calor intenso en el verano y frío congelador en el invierno. Allí se congregan las tres religiones monoteístas: el Islam, el Hebraísmo y el Cristianismo. Yetró sacerdote, con sus siete hijas como representación simbólica de la máxima sabiduría de la vida, introdujeron a Moisés al conocimiento de ese Dios, que se manifestó como YHVH, con una apariencia de un fuego que no se apaga.
 
                    VIII.       La Venezuela en que vivimos reproducen situaciones análogas a la servidumbre del los hijos de José semejantes a nuestras actuales vivencias socio-religiosas.
El grupo de reflexión comparta sus vivencias diarias comparando semejanzas y diversidades con los pueblos abrámicos, egipcios y sinaíticos.   
 
 
 
3-     ENCUENTRO CON LA PALABRA
 
Las tradiciones bíblicas en ELOHIM-YHVH en el acontecimiento de la Alianza: Ex 3 y 13,1-16. -ELOHIM-YAHVEH oye el clamor de su pueblo-.
 
                              I.       Podemos decir, de antemano, que el Dios de los patriarcas es Elohim, Dios de vivos, no de muertos (Ex 3,6. Mt 22,32. Mc 12,27 y Lc 20,38). ÉL ES, EL QUE ES ahora, o el YHVH. Afirmamos entonces que YAHVEH es sinónimo de vida, de creador, como Jesús fue el Dios vivo de la Nueva Alianza.
 
                            II.       Los textos que trabajaremos serán Éxodo 3 como promesa de ELOHIM-YHVH  y el texto de Éxodo 13,3-10 como memoria sagrada de la promesa.
 
 
A.    MOISÉS EL ENVIADO DE YHVH: Éxodo 3
 
a)     Después de leer atentamente a voz alta, al menos dos veces, el capítulo 3 del Éxodo, tómense su tiempo para reflexionar y subrayar ideas y palabras importantes del texto y, a continuación, compartirlas con el grupo.
b)     Iluminación: Como explicación y profundización del texto lean los comentarios del capítulo 3, que les ofrecemos: a- Moisés pastor; b- un fuego en el medio de la zarza; c- Yo soy el Elohim de tu padre; d- en nombre de El-Elohim; e- he visto la situación de mi pueblo y he escuchado su sufrimiento; f- descenderé para librarlo e introducirlo en una tierra buena; g- el envío de Moisés; h- el nombre de YHVH; i- instrucciones de Dios a Moisés.
 
a.      Moisés pastor (Éx 3,1): Moisés se hizo pastor en una tierra difícil, con poco pasto y escasa agua. A un pastor le sobra tiempo para contemplar el universo, especialmente la impactante naturaleza del desierto del Sinaí. Moisés es llamado el pastor de Israel, por representar y ser la voz de YHVH, que es, el verdadero y único pastor de todo el pueblo. Moisés pastorea un rebaño que no es propio y no se aprovecha de él (Ez 34), a semejanza de “YHVH es mi pastor” del Salmo 23.  Y Jesús personaliza el rol del pastor que da la vida (Mt 9,36 y Jn 10,11). (Ver también los malos pastores de Jeremías 23,1-4).
El primer versículo “Apacentaba Moisés el rebaño de Yetró, su suegro” (Ex 3,1a), muestra a Moisés en su trabajo del pastoreo en un ambiente saturado de energía creacional, que lo habilitó para liberar de la servidumbre a su pueblo y de dio entrañas de dedicación y de amor. En el apacentar el rebaño, como compromiso y misión familiar, Moisés experimentó el caminar del ser espiritual, bien simbolizado en la palabra rebaño o son (en hebreo). Y, el nombre cananeo de Yetró ytróֹ, su suegro, encarna una vida a semejanza de semilla de eternidad, que fructifica a través del caminar de la criatura frente a su creador. Yetró es la imagen de un contemplativo, que da vida sin aparentarlo, similar a la acción silenciosa de los seres humanos y de sus vivencias espirituales en sintonía con el Creador.
 
b.       Un fuego en el medio de la zarza (Éx 3,2-5): El fuego visto por Moisés, no es un fuego que quema, que destruye, sino un fuego que ilumina y da calor. No es una zarza ardiendo, sino una llama producida por situaciones ambientales, que evade las leyes físicas, y muestra una energía escondida que solamente los hombres de Dios pueden descubrir. Es una experiencia del más allá, que enseña la necesidad de andar por caminos de vida que conduce una llamada superior.
Moisés vio un ángel, mejor se percató de la presencia de “el que me ve” (Cfr. Gn 16,13-14) a través de su capacidad para descubrir la presencia viva del Creador, en la su creación, facilitada por esa extraordinaria naturaleza, allí donde el horizonte estrellado se confunde con la manifestación telúrica de un ambiente mágico.    
 
c.      Y añadió Elohim: Yo soy el Elohim (Dios) de tu padre, el Elohé de Abrahán, el Elohé de Isaac y el Elohé de Jacob". Entonces Moisés se cubrió el rostro, porque temía fijar su mirada en Elohim. (Éx 3,6): La presentación del nombre  YHVH (Éx 3,2) se expresa a través del recuerdo de la paternidad de los antepasados, que muestran la continuidad de las promesas hecha a Abraham, Isaac y Jacob. Esa promesa sigue teniendo vigencia, porque Elohim (Dios) no puede fallar. La palabra generaciones (toledot), que se repiten siete veces en toda la Biblia hebrea, seis en el Génesis y una en el libro de los Números, señala la perfección humana a similitud de la semana de la creación. La última referencia generacional del libro de los Números corresponde a Moisés: “Ésta era la descendencia de Aarón y de Moisés, cuando Yahveh habló a Moisés en el monte Sinaí  (Num 3,1). Él-ohim es un Dios de vivos (Mt 22,32).
 
d.     EL-ELOHIM: El nombre de El-ELOHIM tiene su origen en Canaán y es la referencia a un Dios al cual Jacob levantan una estela, una piedra de reconocimiento; “E invadido por el temor exclamó: "¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que la casa de Elohim y la puerta del cielo" (Gen 28,17).  El artículo el indica exclusividad, como se dijeran este es el Dios… Y el nombre el ´elohim exterioriza una presencia activa, creadora como la del Gn 1,1: Al principio crea Elohim los cielos y la tierra. Es la presencia divina en su multiplicidad creadora que actúa, que forma, que da vida en el principio, ahora y siempre. Por eso es un Dios de vivos no de muertos. Elohim representa la tradición, o fuente, que llamamos elohísta y tuvo su presencia en el Reino del Norte, en las ciudades de Siquem y Betel, allí donde nació el nombre Israel (Gn 32,29).
En el versículo 2 se repite tres veces ELOHÉ, que posiblemente sea la combinación de El, nombre al singular de Dios, con HEY que es la abreviación de YHVH. Escribirlo tres veces representa, para el mundo hebreo, la tri-unidad de Dios unificado en un único nombre, que une las tradiciones del Norte o Israel unidas a las Sur o de Judá.
 
e.       Y Dijo YHWH: "He visto muy bien el sufrimiento de mi pueblo en Egipto y he oído las quejas que le arrancan los capataces de obras. Conozco bien sus angustias (Ex 3,7). Es un texto que humaniza a YHVH. Es el mismo del pozo de Agar (Gn 16,7-8), el que ve y se conmueve. Es el YHVH, cuyo nombre por excelencia es Misericordia. Un amor semejante a las entrañas de madre que se estremece a la presencia de sus hijos sufrientes, sometidos y esclavos. Es la fuerza de una presencia misteriosa que mueve toda la creación y se rebela frente a las injusticias.
Fueron necesarias las plagas para hacer reflexionar a los egipcios y, a los mismos israelitas, sobre sus condiciones de  servidumbre. Situación que los descendientes de Jacob habían llegado a soportar en una situación de sobrevivencia, y que habían asumido como una necesidad con el pasar de los años. YHVH ya no puede reconocer a las “descendencias humanas o carnal” de Egipto como criaturas e hijos suyos. Sean los egipcios que dominan, como los israelitas dominados, ya no se comportan como hijos. Se necesitará una nueva creación para restaurar la creación original, allí donde los seres humanos son cocreadores. Para eso todos tienen y tenemos que llegar a presidir y servir a la creación, como un hacer intenso, una experiencia vivida del Elohim.
 
f.       Y dijo YHVH: “He bajado para liberarlo de la mano de los egipcios y subirlo de ese país a una tierra buena” (Exo 3,8). Es la activación de la misericordia, allí donde la libertad demanda un lugar liberador, que será la tierra que mana leche y miel. Una tierra buena, que alimentará el pueblo trashumante con sus rebaños y es productora de abundante miel, por ser tierra extraordinaria y rica en flores y frutas. Es la idealidad que guiará a los israelitas hacia el posicionamiento de sus tribus en Canaán.
 
g.     Y dijo YHVH a Moisés: “ponte en camino y te enviaré al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas" (Ex 3,10). Hay tres momentos del mandato de YHVH: caminar, enviar al Faraón, liberar a los israelitas. Son verbos claves que podemos traducir así: un verbo imperativo que es “camina”, un “te envío” como acción continua en el tiempo,  un verbo “sacar” “llevar afuera” o “liberar de”, como una acción de primaria necesidad. Podemos decirlo así: camina sin pararte para liberar, como dijera que el caminar es ya una liberación en el tiempo que todo tenemos que ejercer en nuestro entorno. Y para que no quede dudas, hay que sacar de la situación de servidumbre a las personas atrapadas, sean quienes sean. Es un imperativo necesario para llegar a ser creados libres, como hijos/as de Dios.
 
h.     El nombre de YHVH:  Dijo Elohim a Moisés: "Yo soy el que soy (o según la gramática hebrea yo soy él que es). Así hablarás a los israelitas: "él 'Yo soy' me envía a ustedes"". (Ex 3,14 ). Es el mismo Elohim que se presenta como un ser presente, “yo soy el que soy” o sea, el verbo ´ehyeh sugiere una presencia sublime, que actúa en el espíritu con semillas espirituales. YHVH es el que es pero no se ve, es Él que ve y se expresa, a quienes lo puedan ver, por poseer un nivel espiritual apropiado, como lo adquirió por Moisés en esos largos días del pastoreo. YHVH es la fuerza que mueve desde lo velado, lo escondido.  Él es “el que causa la existencia”, “el que crea”. Podemos entonces decir “el que es vuestro padre me envía a ustedes”.
 
i.         Instrucciones de Dios a Moisés: “y tú, con los ancianos de Israel, irás al rey de Egipto, y le dirán: "Yahveh-Elohim de los hebreos nos ha encontrado. Por tanto, deja que vayamos camino de tres días por el desierto para ofrecer sacrificios a Yahveh nuestro Elohim" (Ex 3,18). Moisés se presenta como Él es quien es me envía a ustedes, YHVH-Elohim (el Señor-Dios) me envía a ustedes. Como dijera: el Elohim nuestro, que es, que es vivo, me envía a ustedes. Y además, tiene que decir, que YHVH-Elohim nos ha encontrado y tenemos que ir a él para ofrecerle sacrificios. Si Él nos ha encontrado y, se presenta como nuestro padre, nos debemos a Él. Y, YHVH nuestro Elohim, que podemos traducir como el Dios vivo o el que vive, nos ha encontrado y apuesta a nuestra libertad, y nos ofrece una Nueva Alianza.
 
El extraordinario recorrido de Moisés, en su formación humana y espiritual, lo capacitó conocer a YHVH-Elohim y liberar a su pueblo. El camino de todo ser humano tiene que modelarse en esos parámetros si desea avanzar hacia la liberación y la continuidad de su vida.
 
 
B. LA MEMORIA DE ISRAEL: Éxodo 13,3-10
 
a)     A continuación leemos y reflexionemos el texto de Éx13,3-10 como memoria salvadora de Israel, la Alianza por excelencia.
b)     La explicación de la perícopa, que contiene el comentario a la memoria, que todo israelita necesita grabar en su corazón y celebrar en familia, de la misma manera que la recordó y celebró Jesús, en la que llamamos el acontecimiento de la “última cena”.
 
a.      3 “Dijo Moisés al pueblo: "Tengan memoria de este día en que salieron de Egipto, de la casa de la servidumbre, porque Yahveh los sacó de allí por la fuerza de su mano. Por tanto, no comerán pan fermentado””.
Tener memoria o recordar es una necesidad para dar razones de lo que somos o pretendemos ser. Sin memoria desconocemos nuestros orígenes ni sabemos quiénes somos y adónde vamos. El verbo hebreo zakor, tener memoria, es la primera vez que lo encontramos en el texto hebreo y su raíz es zakar, que quiere decir varón, y está unido a hembra noqbah en hebreo, siendo  la primera vez que se escribe en la Biblia, en el contexto de la creación del adam (ser humano único), que corresponde al versículo de Gn 1,27: “Y creó Dios el adam a imagen suya: a imagen de Elohim (Dios) lo creó; varón y hembra los creó.
Podemos entonces afirmar, con toda seguridad, que tener memoria es reconocernos como seres humanos, como criaturas de YHVH.  La relación con la manifestación a Moisés en el Sinaí es magistral. El ser humano tiene que recordarse lo que es: creado por Dios, hijo de Dios, “libre como dios”. Cuando nos sometimos a otros, aceptamos la servidumbre o esclavitud, borramos nuestro nacimiento divino y ya no nos comportamos ni somos seres libres. Sin esa memoria, el ser humano se va embruteciendo y anulando. Por ser libre, ser lo que somos o debiéramos ser, es necesario reconocernos en el “Yo soy el que Soy” o El que es me envía… (Ex 3,14).
 
b.     .  4 “Salís hoy, en el mes de Abib”.
El mes de Abib corresponde al mes de Nisán, el mes del paso del YHVH. Ese mes, en tiempos antiguos, se llamaba ABIB, nombre que indica paternidad, Ab o padre, una paternidad extendida a la descendencia de los hijos de Abraham. Después del exilio lo llamaran Nisán (Neh 2,1) un nombre que sugiere ser humano en el andar entre las dificultades constantes de la vida, momentos difíciles que debe superar aprovechando el paso de YHVH, que llamamos la Pascua del Señor.
 
c.      5 Cuando Yahveh te introduzca en la tierra de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los jiveos y de los jebuseos, la tierra que mana leche y miel que juró a tus padres que había de darte, guardarás en este mes el siguiente rito:”
La memoria se mantiene a través de la vivencia en el rito unido al compartir. No basta transmitir, es necesario compartir. La Pascua judía, llamada seder o ritual, es una exigencia para abrirse a la vida auténtica. Así mismo es nuestra Pascua cristiana.  En la celebración judía, es la madre que explica a sus hijos los acontecimientos libertarios que se dieron por el paso de YHVH, o pesaj o salto desde la servidumbre a la libertad a similitud de la vida que la madre da a sus criaturas.
 
d.      6 “durante siete días comerás ázimos, y el séptimo día habrá fiesta en honor de Yahveh”.
La exigencia de comer alimentos ázimos por siete días, o sea, pan no fermentado, tiene la finalidad de purificarnos de toda fermentación que altera nuestro cuerpo durante un ciclo completo, perfecto. Son seis días, más el séptimo de la fiesta. Solamente con cuerpos purificados y seres determinados nos da la capacidad de iniciar un nuevo camino en libertad.
 
e.      7 “Por siete días se comerán panes ázimos, y no se verá pan fermentado en tu casa, ni levadura en todo tu territorio”.
No solamente está prohibido comer pan ázimo, sin fermentar, sino se prohíbe tener levadura en las casas y en el entorno, para no contaminar el ambiente de familia.
 
f.      8 “Ese día instruirás a tu hijo, diciéndole: "Esto es por lo que Yahveh hizo por mí cuando salí de Egipto"”.
La memoria se adquiere y conserva a través de las enseñanzas progresivas de los niños desde los cuatro años, subrayando la acción de YHVH o Él que es, él que actuó para liberarlos de los faraones. Más que el verbo instruir es narrar, en hebreo nagad, que sugiere el caminar del ser humano en dificultades, en el desierto, un ejercicio necesario para abrir la puerta de la libertad.
 
g.     9“Será para ti como una señal en tu mano y como un recordatorio ante tus ojos, a fin de que la ley de Yahveh esté siempre en tu boca, pues con mano fuerte te sacó Yahveh de Egipto”.
YHWH dijo a Moisés que ese día será como una señal eterna, que colocarás, (en mi traducción más pegada el hebreo): sobre tu mano (propiamente sobre tu brazo) para acercarla a tu corazón, entre tus ojos para que percibas sus colores, en tu boca para que la saborees como manjar exquisito, porque con el poder de su brazo te sacó del verbo hebreo yoseᵓ, como el surgir del rio de agua en el Edén (Gn 2,10). Es el fluir del agua salvadora que da vida, a semejanza del río de Paraíso Terrenal que dio origen a cuatro ríos, con la finalidad de alcanzar los cuatro puntos cardinales, hasta los extremos de la superficie terrestre para dar vida a toda la creación.  
 
h.     10 “Guarda, pues, esta ley, a su tiempo, año tras año".
No es propiamente una ley sino un principio de vida, que nace de una interrelación de amor, que se da en la plenitud del ser humano. Es una ley de vida, como lo expresa el verbo hebreo hajukah o el nacimiento de un vivir espiritual superior.
 
Para los israelitas y todos los pueblos, es ineludible hacer memoria de los que fueron para conservar su identidad y tener esperanza de futuro. Como cristianos nuestra memoria primaria es Jesús, que se hizo semejante a nosotros, murió y resucitó para salvarnos. También necesitamos conservar nuestra memoria de comunidad de fe, de hijos de Dios,  para encontrar la fortaleza de vivir en libertad. Los conocimientos bíblicos nos garantiza lo que somos y nos orientan en el caminar entre “cañadas oscuras” como reza el salmo 23.
 
 
4-      PARA REFLEXIONAR
 
                               I.     Esclavitudes y servidumbres en la sociedad en que vivimos y,
                             II.     El encuentro con una renovada presencia de ELOHIM-YHVH.
El mundo en que nos movemos es cada vez más globalizado sea para el bien como para el mal. Es una realidad de amor-egoísmo que envuelve las grandes pasiones humanas del amor-odio, de la entrega desinteresada o del egoísmo exclusivo.
 
1)     Amamos cuando nos movemos en el plan de Dios, que estableció desde la creación, que demandan la continuidad de la obra en un contexto de la lucha para la realización y continuidad personal y creacional.
 
2)     Odiamos cuando nos alejamos del plan de Dios y queremos ponernos al centro y colocar nuestro yo en el lugar al Creador. Para eso utilizamos todos los medios lícitos e ilícitos. Nuestro egoísmo pasa a través de la destrucción de ser humano y de lo creado, corrompiendo lo que nace y crece naturalmente.
 
3)     El odio nos lleva al plegarnos a nuestras pasiones que, a menudo, nos inducen a someter o someternos a los poderosos. En esta situación nos volvemos cada vez más vulnerables. El egoísmo nos empuja a conseguir lo que satisface nuestras pasiones como: dinero, posiciones de supremacía social, y nuestros vicios. Más tenemos, más dependemos de lo que tenemos, y nuestra servidumbre nos lleva a destruirnos como personas y a esclavizar a los demás.
 
4)     El amor se construye en una lucha constante para continuar la creación original del Creador. De esa manera conseguiremos nuestra felicidad interior que nos provee de la libertad del actuar y, alcanzar el verdadero amor que nos enaltece y nos prepara, para abrir nuestro corazón al prójimo necesitado.
 
5)     Los israelitas, a su providencial llegada a Egipto, se establecieron, crecieron y se consolidaron en una posición de privilegio. Con el pasar de los años, esa vida cómoda los debilitó, favoreciendo el olvido de sus orígenes y la pérdida de la fe de sus ancestros. Así disminuido no pudieron hacer frente a las imposiciones de los faraones, y se volvieron sus servidores con trabajo esclavo, a cambio de alimentación y de un lugar para vivir. Se entregaron relegando sus tradiciones y valores.
Una gran similitud hay entre la historia de los israelitas de Moisés y los sucesos de los últimos cincuenta años de vida venezolana. La bonanza petrolera nos permitió crecer, instalarnos, vivir en una posición de privilegio social y olvidar nuestros valores y tradiciones. Para conservar nuestra forma de vida, facilitada por los beneficios de la renta minera, nos hemos rebajado a ser siervos y sometidos de múltiples formas. Ahora, para obtener los bienes esenciales como la salud, comida, educación, seguridad nos plegamos a los que mandan, y nos estamos volviendo cada vez más endebles, hasta llegar a destruirnos. Ahora, por la necesidad de sobrevivir o dar continuidad a los privilegios adquiridos, no se duda arrebatar, corromper y prestarnos a toda injusticia.
 
6)     Las madres-comadronas de los israelitas, fueron las primeras que reaccionaron en contra de la muerte de sus hijos, del fruto de sus entrañas. Nuestra realidad nos muestra que son principalmente las madres las que están gestando la resistencia necesaria, para lograr superar las dolorosas circunstancias en que nos encontramos. Serán ellas, con un puñado de hombres conscientes y determinados, las que facilitarán volver al camino de la libertad, según el plan creacional del Dios de la vida. Tenemos que recuperar nuestros valores y nuestras tradiciones que nacieron en la constante manifestación del Creador.
 
7)     Las semejanzas con los israelitas va en sintonía con las plagas de Egipto, que los israelitas sufrieron en conjunto con los egipcios. También nosotros, seamos de ideologías de izquierdas o derechas, estamos sufriendo las arremetidas de la enfermedad, del hambre, de la inseguridad, de la muerte, de la exclusión, del miedo y de la progresiva anulación de nuestro estado de seres humanos. Se espera que estás duras e increíbles pruebas, nos permitan comprender que solo emprendiendo el camino del desierto encontraremos nuestra libertad, la Tierra Prometida. El precio a pagar es alto, y podremos presumir que solo quienes creen en el ser humano libre en Dios, puede conseguir esa tierra de libertad.
 
8)     Moisés se hizo pastor, servidor, místico de la creación, para reencontrarse con Dios el ELOHIM de Abraham, de Isaac, de Jacob, el Dios vivo, Él que es, el que nos librará de la servidumbre de una vida alejada del Plan del Creador y, por eso, un vivir como siervos y esclavos. Hay que volvernos a encontrar con el Elohim-Yahveh.
 
 
5-     NUESTRO COMPROMISO: Una renovada alianza
 
                           I.     La  Compromiso personal y familiar: Las madres israelitas fueron las que iniciaron la resistencia y, también para nosotros, serán primeramente las madres con sus sentir entrañables las que están comprometidas y están promoviendo la liberación.
Serán las gentes mejor preparadas en sus conocimientos y sabidurías, los que les corresponde iniciar un camino de cambio, gente con su experiencia espiritual previa, a semejanza de Moisés.
Será la preparación personal de todos, si sabremos superar nuestras pruebas por haber comprendidos y superados las plagas y preparados nuestros cuerpos y nuestros espíritus, como lo hicieron los israelitas antes de iniciar el éxodo.
Será el recuerdo de nuestros antepasados, tradiciones y valores los que nos pondrá en situación de un futuro seguro y añorado.
 
                        II.     Compromiso con la comunidad de fe: El compartir de la cena con nuestras comunidades, no como un banquete de disfrute, sino como un alimento restaurador para el inicio de una vivencia difícil de fe, nos permitirá reconstruir nuestro pueblo. La sangre derramada por tantas personas inocentes es símbolo de nueva vida y resurrección, la que nos hará comprender el paso del Señor, del que Él es o soy él que soy. Él es el único que puede resucitarnos a una vivencia renovada y en libertad.
 
                      III.     Compromiso con la sociedad, A semejanza de los israelitas que tuvieron que iniciar un viaje imprevisible y riesgoso, nosotros como pueblo tendremos que emprender el camino del cambio político y social sin tener la seguridad del camino a seguir, sin embargo con el norte seguro de la fe en Dios.
 
Tres caminos. Nuestro compromiso abarca todas las dimensiones que, posiblemente, tendremos que asumir en su totalidad y complejidad. Son tres caminos de vida, que siempre pasan a través de transformaciones profundas pero liberadoras. Es mejor morir en libertad que vivir en la servidumbre. Y Cristo Jesús nos dio el ejemplo más sublime.
El cambio desde la muerte a la vida de nuestro pueblo venezolano, será nuestra memoria durable y salvadora.
 
 
6-     ORACIÓN DE LIBERACIÓN
 
Señor Dios, cuyo antiguos prodigios los percibimos resplandeciendo también en nuestros tiempos, puesto que aquello mismo que realizó la diestra de tu poder para liberar a un solo pueblo de la esclavitud del faraón, lo sigues realizando también ahora, por medio del agua del bautismo para salvar a todas las naciones, concede que todos los hombres del mundo lleguen a contarse entre los hijos de Abraham y participen de la dignidad del pueblo elegido. Por Jesucristo nuestro Señor. (Oración de la Vigilia Pascual). 
 
Bernardo Favaretto, ssp
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