2 al 8 de febrero 2020
9 al 15 de febrero 2020
16 al 22 de febrero 2020
23 al 29 de febrero 2020
2 al 8 de febrero 2020

 

Los temas de los evangelios de febrero comprenden desde la cuarta hasta el inicio de la cuaresma con el miércoles de cenizas con lectura continuada de Marcos en las semanas (los días lunes a sábado) y el ciclo del Evangelio según Mateos en los cuatro domingos.

 

Estos son los temas:

El domingo de la cuarta semana Mateo nos narra las bienaventuranzas. Desde el lunes hasta el sábado se realiza la lectura continuada de Marcos desde el texto 5,1 hasta 8,10 con los temas de: La visita de Jesús a la región de los gerasenos y el anuncio de las buenas nuevas con curaciones y enseñanzas y finalmente se narra la muerte de Juan Bautista por Herodes Antipas.

 

La quinta semana inicia con el Evangelio según Mateo donde Jesús dice que sus seguidores son sal de la tierra y luz del mundo. Desde el lunes hasta el sábado leemos Marcos 6,53 hasta 8,10 con curaciones, nuevas evangelizaciones y confrontación con los fariseos sobre lo puro y lo impuro, la salida de Jesús de Galilea, su visita a Fenicia y regreso a Galilea donde partió el pan por la multitud hambrienta.

 

La sexta semana inicia con los dichos de Jesús presentados por Mateo, donde hace incapié sobre la esencia de la ley, hasta sostener la indisolubilidad del matrimonio, por ser sellado por el amor que emana de Dios. En la lectura continuada de la semana Marcos nos ofrece los siguientes temas: la confrontación con los fariseos y la incredulidad de los discípulos de Jesús no obstante habían asistidos a las acciones “milagrosas” de Jesús, la curación del ciego, el anuncio de la pasión,  la prioridad de salvar el alma y la transfiguración de Jesús en el monte.

 

Séptima semana encontramos a Mateo que nos presenta la enseñanza de Jesús donde afirma que el amor tiene que ser extensivo hasta a los enemigos y termina con la lectura continuada de Marcos capítulo10,29-37. El miércoles, jueves, viernes y sábado inicia la Cuaresma con los evangelios según Mateo y Lucas con el tema del ayuno y la penitencia.


 

2 al 8 de febrero 2020

Cuarta semana del Tiempo Ordinario

 

 

El domingo cuarto del tiempo ordinario nos presenta el Evangelio de las bienaventuranzas según Mateo, dirigidas al mundo judío, como desarrollo y sublimación de los Diez Mandamientos.

 

Los evangelios de la semana son la continuación del Evangelio según Marcos, que se lee en este Tiempo litúrgico, y comprenden los siguientes temas: el desafío de un nuevo camino de Jesús al ir a tierra de paganos, tierra contaminada; la curación de la hija de Jairo, jefe de la sinagoga y de la mujer con doce años de pérdida de sangre; el estupor de la gente por ser Jesús hijo de una familia humilde; el poder dado a los discípulos para vencer a los demonios; la muerte de Juan Bautista por proclamar y defender la verdad y finalmente la invitación, de Jesús a los discípulos, a un lugar apartado.


Domingo 2 de febrero de 2020

Evangelio según Mateo 5, 1-12

 

Las bienaventuranzas según el evangelista representan la Nueva Ley. Si se incluyen las últimas dos que profundizan la vivencia de la vida cristina son diez bienaventuranzas como vértices de los Diez Mandamientos. Son la expresión de la vivencia íntegra del seguimiento de Cristo como los mandamientos lo fueron en la fidelidad a un Dios único y justo.

 

Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:

 «Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

 Felices los que lloran, porque recibirán consuelo. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.

Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.

Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes.

Paso paralelo en el evangelio según: Lc 6,20-23.

 

Lunes 3 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 5,1-20

 

La región de la ciudad de Gerasa o Gádara queda al sur este del lago de Genesaret y estaba poblada por griegos y romanos y considerada impura para los judíos.

 

Llegaron a la otra orilla del lago, que es la región de los gerasenos. Apenas había bajado Jesús de la barca, un hombre vino a su encuentro, saliendo de entre los sepulcros, pues estaba poseído por un espíritu malo. El hombre vivía entre los sepulcros, y nadie podía sujetarlo ni siquiera con cadenas. Varias veces lo habían amarrado con grillos y cadenas, pero él rompía las cadenas y hacía pedazos los grillos, y nadie lograba dominarlo. Día y noche andaba por los cerros, entre los sepulcros, gritando y lastimándose con piedras.

Al divisar a Jesús, fue corriendo y se echó de rodillas a sus pies. Entre gritos le decía: «¡No te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo! Te ruego por Dios que no me atormentes.» Es que Jesús le había dicho: «Espíritu malo, sal de este hombre.» Cuando Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?», contestó: «Me llamo Multitud, porque somos muchos.» Y rogaban insistentemente a Jesús que no los echara de aquella región.

Había allí una gran piara de cerdos comiendo al pie del cerro. Los espíritus le rogaron: «Envíanos a esa piara y déjanos entrar en los cerdos.» Y Jesús se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron del hombre y entraron en los cerdos; en un instante las piaras se arrojaron al agua desde lo alto del acantilado y todos los cerdos se ahogaron en el lago. Los cuidadores de los cerdos huyeron y contaron lo ocurrido en la ciudad y por el campo, de modo que toda la gente fue a ver lo que había sucedido.

Se acercaron a Jesús y vieron al hombre endemoniado, el que había estado en poder de la Multitud, sentado, vestido y en su sano juicio. Todos se asustaron. Los testigos les contaron lo ocurrido al endemoniado y a los cerdos, y ellos rogaban a Jesús que se alejara de sus tierras.

Cuando Jesús subía a la barca, el hombre que había tenido un demonio le pidió insistentemente que le permitiera irse con Él. Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con los tuyos y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido compasión de ti.» El hombre se fue y empezó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; y todos quedaban admirados.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 8,28-34. Lc 8,26-39.

 

Martes 4 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 5,21-43

 

Jairo, el que hace brillar, en su significación hebrea, es jefe de la sinagoga de Cafarnaúm, la ciudad de Jesús. Al parecer se había entablado una relación de amistad entre él y Jesús, tanto que él creyó en Jesús, no obstante la oposición de los defensores de la ley: escribas y fariseos.

 

Jesús, entonces, atravesó el lago, y al volver a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó en la playa en torno a Él. En eso llegó un oficial de la sinagoga, llamado Jairo, y al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándole: «Mi hija está agonizando; ven e impón tus manos sobre ella para que se mejore y siga viviendo.»

Jesús se fue con Jairo; estaban en medio de un gran gentío, que lo oprimía. Se encontraba allí una mujer que padecía un derrame de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho en manos de muchos médicos y se había gastado todo lo que tenía, pero en lugar de mejorar, estaba cada vez peor. Como había oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto. La mujer pensaba: «Si logro tocar, aunque sólo sea su ropa, sanaré.» Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba sana.

Pero Jesús se dio cuenta de que un poder había salido de Él, y dándose vuelta en medio del gentío, preguntó: «¿Quién me ha tocado la ropa?» Sus discípulos le contestaron: «Ya ves cómo te oprime toda esta gente ¿y preguntas quién te tocó?» Pero Él seguía mirando a su alrededor para ver quién le había tocado. Entonces la mujer, que sabía muy bien lo que le había pasado, asustada y temblando, se postró ante Él y le contó toda la verdad.

Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad.»

Jesús estaba todavía hablando cuando llegaron algunos de la casa del oficial de la sinagoga para informarle: «Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar ya al Maestro?» Jesús se hizo el desentendido y dijo al oficial: «No tengas miedo, solamente ten fe.» Pero no dejó que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Cuando llegaron a la casa del oficial, Jesús vio un gran alboroto: unos lloraban y otros gritaban. Jesús entró y les dijo: «¿Por qué este alboroto y tanto llanto? La niña no está muerta, sino dormida.»

Y se burlaban de Él. Pero Jesús los hizo salir a todos, tomó consigo al padre, a la madre y a los que venían con él, y entró donde estaba la niña. 41 Tomándola de la mano, dijo a la niña: «Talitá kumi», que quiere decir: «Niña, te lo digo, ¡levántate!»

La jovencita se levantó al instante y empezó a caminar (tenía doce años). ¡Qué estupor más grande! Quedaron fuera de sí. Pero Jesús les pidió insistentemente que no lo contaran a nadie, y les dijo que dieran algo de comer a la niña.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 9,18-26. Lc 8,40-56.

 

Miércoles 5 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 6,1-6

 

Nazaret era la tierra o patria de Jesús, y así fue conocido, y Jesús fue llamado nazareno. Nazaret es una aldea construida sobre una altura que se eleva desde la llanura de Esdrelón y a solo seis Km de Séforis, la capital de Galilea reconstruida en el tiempo de Jesús.

 

Al irse Jesús de allí, volvió a su tierra, y sus discípulos se fueron con Él. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga y mucha gente lo escuchaba con estupor. Se preguntaban: «¿De dónde le viene todo esto? ¿Y qué pensar de la sabiduría que ha recibido, con esos milagros que salen de sus manos? Pero no es más que el carpintero, el hijo de María; es un hermano de Santiago, de José, de Judas y Simón. ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros?» Se escandalizaban y no lo reconocían.

Jesús les dijo: «Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su tierra, entre sus parientes y en su propia familia.» Y no pudo hacer allí ningún milagro. Tan sólo sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 13,53-58. Lc 4,16-30.

 

Jueves 6 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 6,7-13

 

Jesús escogió a doce apóstoles, que significa enviados, para que anunciaran el Reino. Los 12 “enviados” por Jesús, representaban la universalidad de la misión de Cristo Jesús y el nuevo pueblo de Dios, a semejanza de las doce tribus de Israel.

 

Llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Les ordenó que no llevaran nada para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni morral, ni dinero; que llevaran calzado corriente y un solo manto.

Y les decía: «Quédense en la primera casa en que les den alojamiento, hasta que se vayan de ese sitio. Y si en algún lugar no los reciben ni los escuchan, no se alejen de allí sin haber sacudido el polvo de sus pies: con esto darán testimonio contra ellos.»

Fueron, pues, a predicar, invitando a la conversión. Expulsaban a muchos espíritus malos y sanaban a numerosos enfermos, ungiéndoles con aceite.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 10,1.9-14. Lc 9,1-6.

 

Viernes 7 de Febrero de 2020

Evangelio según Marcos 6,14-29

 

Aquí se trata de Herodes Antipa que era hijo de Herodes el grande rey de todo Israel hasta el año 4 antes de nuestra era. Herodías, casada con Herodes Antipa y ex-esposa de Herodes Filipo, odiaba a Juan el Bautista por denunciar su matrimonio ilegítimo con Antipa.

 

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, ya que su nombre se había hecho famoso. Algunos decían: «Este es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en Él poderes milagrosos.» Otros decían: «Es Elías», y otros: «Es un profeta como los antiguos profetas». Herodes, por su parte, pensaba: «Debe de ser Juan, al que le hice cortar la cabeza, que ha resucitado.»

En efecto, Herodes había mandado apresar a Juan y lo había encadenado en la cárcel por el asunto de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Pues Juan le decía: «No te está permitido tener a la mujer de tu hermano.» Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes veía que Juan era un hombre justo y santo, y le tenía respeto. Por eso lo protegía, y lo escuchaba con gusto, aunque quedaba muy perplejo al oírlo.

Herodías tuvo su oportunidad cuando Herodes, el día de su cumpleaños, dio un banquete a sus nobles, a sus oficiales y a los personajes principales de Galilea. En esa ocasión entró la hija de Herodías, bailó y gustó mucho a Herodes y a sus invitados. Entonces el rey dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.» Y le prometió con juramento: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Salió ella a consultar a su madre: «¿Qué pido?» La madre le respondió: «La cabeza de Juan el Bautista.» Inmediatamente corrió a donde estaba el rey y le dijo: «Quiero que ahora mismo me des la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.»

El rey se sintió muy molesto, pero no quiso negárselo, porque se había comprometido con juramento delante de los invitados. Ordenó, pues, a un verdugo que le trajera la cabeza de Juan. Este fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Luego, trayéndola en una bandeja, se la entregó a la muchacha y ésta se la pasó a su madre.  Cuando la noticia llegó a los discípulos de Juan, vinieron a recoger el cuerpo y lo enterraron.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 14,1-12. Lc 9,7-9; 3,19-20.

 

Sábado 8 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 6,30-34

 

Los pastores de las ovejas, que simbólicamente representaban los jefes y sacerdotes del pueblo de Israel, tenían que ser los responsables de las comunidades judías pero no solo las abandonaron si no se aprovecharon de ellas sobretodo de los israelitas indefensos. Jesús se presentó como el verdadero pastor del pueblo de Israel.

 

Al volver los apóstoles a donde estaba Jesús, le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: «Vámonos aparte, a un lugar retirado, y descansarán un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar despoblado.

Pero la gente vio cómo se iban, y muchos cayeron en la cuenta y se dirigieron allá a pie. De todos los pueblos la gente se fue corriendo y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio toda aquella gente, y sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles largamente.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 14,13-21. Lc 9,10-27. Jn 6,1-13. Mc 8,1-10.

 

9 al 15 de febrero 2020

9 al 15 de febrero 2020

Quinta semana del Tiempo Ordinario

 

Mateo proclama la misión de los seguidores de Jesús “ser sal de la tierra y luz del mundo” y promotores de la “nueva justicia”.

 

La lectura continua de Marcos nos presenta los siguientes temas: Jesús es solidario con el pueblo, Jesús se enfrenta con los fariseos y escribas, determina lo que es puro y lo que es impuro, atiende a una mujer extranjera, va a anunciar su evangelio a ciudades paganas y, finalmente, alimenta al pueblo hambriento.


Domingo 9 de febrero de 2020

Evangelio según Mateo 5,13-16

 

La sal es un condimento y también un medio para la conservación de los alimentos. Comer la sal de alguien significaba comer su pan, hacer un pacto de amistad, indisoluble. Es símbolo de cosas preciosas y permanentes, es imagen de sabiduría  y pureza moral, la sal se mezclaba con otros condimentos que podían perder su sabor por la acción de la humedad.

 

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente.

Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.

Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 9,50; 4,21. Lc 14,34-35; 11,33; 8,16.

 

Lunes 10 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 6,53-56

 

La curación a través del tacto era costumbre en aquella época. En nuestros días se está recuperando la práctica de tratar las afecciones físicas y psicológicas imponiendo las manos o con el masaje físico, sobre todo entre la gente falta de recursos.

 

Terminada la travesía, llegaron a Genesaret y amarraron allí la barca. Apenas se bajaron, la gente lo reconoció y corrieron a dar la noticia por toda aquella región. Empezaron a traer a los enfermos en sus camillas al lugar donde Él estaba, y en todos los lugares adonde iba, pueblos, ciudades o aldeas, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que les dejara tocar al menos el fleco de su manto. Y todos los que lo tocaban quedaban sanos.

 

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 14,34-36.

 

Martes 11 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 7,1-13

 

La práctica de las leyes de la pureza era muy importante en el tiempo de Jesús y normalmente era supervisada por los maestros y levitas, que bajaban de Jerusalén hasta la región de Galilea.

 

Los fariseos se juntaron en torno a Jesús, y con ellos había algunos maestros de la Ley llegados de Jerusalén. Esta gente se fijó en que algunos de los discípulos de Jesús tomaban su comida con manos impuras, es decir, sin habérselas lavado antes. Porque los fariseos, al igual que el resto de los judíos, están aferrados a la tradición de sus mayores, y no comen nunca sin haberse lavado cuidadosamente las manos. Tampoco comen nada al volver del mercado sin antes cumplir con estas purificaciones. Y son muchas las tradiciones que deben observar, como la purificación de vasos, jarras y bandejas.

Por eso los fariseos y maestros de la Ley le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de los ancianos, sino que comen con manos impuras?»

Jesús les contestó: «¡Qué bien salvan ustedes las apariencias! Con justa razón profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de Mí. El culto que me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres. Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por aferrarse a tradiciones de hombres.»

Y Jesús añadió: «Ustedes dejan tranquilamente a un lado el mandato de Dios para imponer su propia tradición. Así, por ejemplo, Moisés dijo: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre, y también: El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte. En cambio, según ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: «Lo que podías esperar de mí es “consagrado”, ya lo tengo reservado para el Templo.» Y ustedes ya no dejan que esa persona ayude a sus padres. De este modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmiten, pero que es de ustedes. Y ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a éstas.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 15,1-9. Lc 11,38.

 

Miércoles 12 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 7,14-23

 

Jesús explicaba en forma muy llana a sus discípulos para que entendieran la esencia de la ley, y no dependieran de explicaciones eruditas y de las cargas impuestas por los maestros de la ley imposibles de practicar para el pueblo.

 

Jesús volvió a llamar a la gente y empezó a decirles: «Escúchenme todos y traten de entender. Ninguna cosa que de fuera entra en la persona puede hacerla impura; lo que hace impura a una persona es lo que sale de ella. El que tenga oídos, que escuche.»

Cuando Jesús se apartó de la gente y entró en casa, sus discípulos le preguntaron sobre lo que había dicho. El les respondió: «¿También ustedes están cerrados? ¿No comprenden que nada de lo que entra de fuera en una persona puede hacerla impura? Pues no entra en el corazón, sino que va al estómago primero y después al basural.»

Así Jesús declaraba que todos los alimentos son puros.

Y luego continuó: «Lo que hace impura a la persona es lo que ha salido de su propio corazón. Los pensamientos malos salen de dentro, del corazón: de ahí proceden la inmoralidad sexual, robos, asesinatos, infidelidad matrimonial, codicia, maldad, vida viciosa, envidia, injuria, orgullo y falta de sentido moral. Todas estas maldades salen de dentro y hacen impura a la persona.»

 

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 15,10-20.

 

Jueves 13 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 7,24-30

 

Jesús se trasladó hasta la región pagana de Tiro y de Sidón, actual Líbano. Ese camino era importante para los galileos por ser la vía del comercio y del intercambio de los productos agrícolas, que producía la región de Galilea, con los bienes de la región mediterránea..  

 

Jesús decidió irse hacia las tierras de Tiro. Entró en una casa, y su intención era que nadie lo supiera, pero no logró pasar inadvertido. Una mujer, cuya hija estaba en poder de un espíritu malo, se enteró de su venida y fue en seguida a arrodillarse a sus pies. Esta mujer era de habla griega y de raza sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija.

Jesús le dijo: «Espera que se sacien los hijos primero, pues no está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos.» Pero ella le respondió: «Señor, los perritos bajo la mesa comen las migajas que dejan caer los hijos.» Entonces Jesús le dijo: «Puedes irte; por lo que has dicho el demonio ya ha salido de tu hija.» Cuando la mujer llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama; el demonio se había ido.

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 15,21-28.

 

Viernes 14 de febrero de 2029

Evangelio según Marcos 7,31-37

 

Curar a los enfermos combinando acciones físicas y palabras apropiadas era la costumbre de entonces. Jesús quería que no se conociesen sus poderes, por eso aparta al enfermo de la gente.

 

Saliendo de las tierras de Tiro, Jesús pasó por Sidón y, dando la vuelta al lago de Galilea, llegó al territorio de la Decápolis. Allí le presentaron un sordo que hablaba con dificultad, y le pidieron que le impusiera la mano.

Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. En seguida levantó los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Effetá», que quiere decir: «Ábrete.»

Al instante se le abrieron los oídos, le desapareció el defecto de la lengua y comenzó a hablar correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, tanto más ellos lo publicaban. Estaban fuera de sí y decían muy asombrados: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

 

 

Sábado 15 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 8,1-10

 

En el pan compartido está la materia prima del acontecimiento milagroso de Jesús. En el mundo de los vivientes nada sucede si no hay la colaboración a la creación y en especial  la del ser humano.

 

En aquellos días se juntó otra vez muchísima gente, y no tenían nada que comer. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión por esta gente, pues hace ya tres días que están conmigo y no tienen nada para comer. Si los mando a sus casas sin comer, desfallecerán por el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.»

Sus discípulos le contestaron: «¿De dónde podemos sacar, en este lugar desierto, el pan que necesitan?» Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tienen?» Respondieron: «Siete.»

Entonces mandó a la gente que se sentara en el suelo y, tomando los siete panes, dio gracias, los partió y empezó a darlos a sus discípulos para que los repartieran. Ellos se los sirvieron a la gente. Tenían también algunos pescaditos. Jesús pronunció la bendición y mandó que también los repartieran.

Todos comieron hasta saciarse, y de los pedazos que sobraron, recogieron siete cestos. Eran unos cuatro mil los que habían comido. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 15,32-39.  Mc 6,30-34.

 

16 al 22 de febrero 2020

16 al 22 de febrero 2020

Sexta semana de Tiempo Ordinario

 

 

La continuación del evangelios según mateo retoma y explica los grandes temas de la religión judía, la Ley y los Profetas, la centralidad de la Ley, el adulterio y los juramentos.

Las perícopas de Marcos hacen referencia a: la confrontación de Jesús con los fariseos; la curación del ciego en forma escondida para indicar el secreto de su Reino. En el Evangelio del jueves Jesús prueba a sus discípulos con una pregunta, para que no se hagan ilusiones de un reino terrenal, le recuerda su camino de sufrimiento y muerte, y subraya que quien quiere seguirle tendrá que seguir la misma suerte. Pero, para que no se desanimen, les muestra la gloria de su persona junto con Elías y Moisés.


 

Domingo 16 de febrero de 2020

Evangelio según Mateo 5,17-37

 

Las palabra yota (ivw/ta) o ápice (kerai,a) de la ley se traduce, normalmente, con el sentido de una pequeña parte de la ley pero, su significado más lógico y apoyado por buenas traducciones, indica la letra más pequeña del alfabeto hebreo que, en su simbolismo significa alma, corazón, presencia de Dios activa en el ser humano y la palabra (kerai,a) se acostumbra traducirla como coma (signo ortográfico) o parte de una letra hebrea pero no como ápice o parte superior o espiritual de las letras hebreas.

 

No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.

Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.  

Yo se lo digo: si no se proponen algo más perfecto que lo de los fariseos, o de los maestros de la Ley, ustedes no pueden entrar en el Reino de los Cielos.

Ustedes han escuchado lo que se dijo a sus antepasados: «No matarás; el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio.» Pero yo les digo: Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio. El que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el Tribunal Supremo; si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado al fuego del infierno.

Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.

Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario mientras van todavía de camino al juicio. ¿O prefieres que te entregue al juez, y el juez a los guardias, que te encerrarán en la cárcel? En verdad te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo.

Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio.» Pero yo les digo: Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos; porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te lleva al pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

También se dijo: «El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio.» Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, fuera del caso de unión ilegítima, es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio.

Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: «No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor.» Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey.

Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. Digan cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc  16,17 y 18; 19,15; 12,58-59. Mc 10,11-12.25.

 

Lunes 17 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos  8,11-13

 

Las señales del cielo, en el mundo bíblico, se daban dentro de las realidades terrenas de riqueza y libertad social y económica. Dios favorece a quienes observan el pacto establecido por Moisés.

 

Vinieron los fariseos y empezaron a discutir con Jesús. Querían ponerlo en apuros, y esperaban de Él una señal que viniera del Cielo. Jesús suspiró profundamente y exclamó: «¿Por qué esta gente pide una señal? Yo les digo que a esta gente no se le dará ninguna señal.» Y dejándolos, subió a la barca y se fue al otro lado del lago.

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 16,1-4.

 

Martes 18 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 8,14-21

 

La levadura es una metáfora para indicar la fermentación desbordante, de las explicaciones extremistas e irrealizables de la ley imperante que los maestros de Jerusalén imponían a la gente.

 

Los discípulos se habían olvidado de llevar panes, y tan sólo tenían un pan en la barca.

De repente él les hizo esta advertencia: «Abran los ojos y cuídense tanto de la levadura de los fariseos como de la de Herodes.» Se dijeron unos a otros: «La verdad es que no tenemos pan.» Jesús se dio cuenta y les dijo: «¿Por qué estos cuchicheos? ¿Porque no tienen pan? ¿Todavía no entienden ni se dan cuenta? ¿Están ustedes tan cerrados que teniendo ojos no ven y teniendo oídos no oyen? ¿No recuerdan  cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas? ¿Cuántos canastos llenos de pedazos recogieron?» Respondieron: «Doce». «Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántos cestos llenos de sobras recogieron?» Contestaron: «Siete».  Entonces Jesús les dijo: «¿Y aún no entienden?»

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 16,5-12.

 

Miércoles 19 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 8,22-26

 

Esta curación de Jesús es semejante a la de 7,31-37 del viernes 9 de febrero. La novedad reside en  la acción progresiva desde la ceguera, hasta la visión plena, que vincula la colaboración de la persona enferma.

 

Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron un ciego y le pidieron que lo tocara. Jesús tomó al ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Después le mojó los ojos con saliva, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?» El ciego, que empezaba a ver, dijo: «Veo como árboles, pero deben ser gente, porque se mueven.» Jesús le puso nuevamente las manos en los ojos, y el hombre se encontró con buena vista; se recuperó plenamente y podía ver todo con claridad.

Jesús, pues, lo mandó a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.»

 

 

Jueves 20 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 8,27-33

 

Al conocimiento de los discípulos, cada día más certero, de Jesús como Profeta y Mesías Jesús responde que, el camino de liberación pasa a través el sufrimiento y la muerte. A esto los discípulos instintivamente  se rebelan.

 

Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy Yo?» Ellos contestaron: «Algunos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías o alguno de los profetas.»

Entonces Jesús les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» Pero Jesús les dijo con firmeza que no conversaran sobre Él.

Luego comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los notables, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley, que sería condenado a muerte y resucitaría a los tres días. Jesús hablaba de esto con mucha seguridad.

Pedro, pues, lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose la vuelta, vio muy cerca a sus discípulos. Entonces reprendió a Pedro y le dijo: «¡Apártate y ponte detrás de Mí, Satanás! Tus ambiciones no son las de Dios, sino de los hombres.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 16,13-23. Lc 9,18-22.

 

 

Viernes 21 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 8,34-9,1

 

Jesús aclara aún más el camino de redención que no propone otra vía que la de la superación y dedicación plena. La vida comporta la aceptación de la muerte como medio de regeneración plena en Cristo.

 

Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por Mí y) por el Evangelio, la salvará.

¿De qué le sirve a uno si ha ganado el mundo entero, pero se ha destruido a sí mismo?¿Qué podría dar para rescatarse a sí mismo?

Yo les aseguro: si alguno se avergüenza de Mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de Él cuando venga con la Gloria de su Padre rodeado de sus santos ángeles.»

Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: algunos de los que están aquí presentes no conocerán la muerte sin que ya hayan visto el Reino de Dios viniendo con poder.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 16,24-28. Lc 9,23-27.

 

 

Sábado 22 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 9,2-13

 

La soledad y la cercanía del cielo siempre acompañan a quienes desean escuchar la voz de Dios y descubrir el misterio de su palabra y revelación.

 

Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a ellos solos a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente. Incluso sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.

Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías.» En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados. En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: «Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo.» Y de pronto, mirando a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos.

Cuando bajaban del cerro, les ordenó que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”.

Entonces le preguntaron: «¿No dicen los maestros de la Ley que Elías ha de venir primero?» Jesús les contestó: «Ya lo sabemos: Elías viene primero y deja todo reordenado... Pero, ¿por qué dicen las Escrituras que el Hijo del Hombre sufrirá mucho y será despreciado? Yo se lo digo: Elías ya ha venido, e hicieron con él todo lo que quisieron, tal como de él estaba escrito.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,1-8. Lc 9,28-36.

 

23 al 29 de febrero 2020

23 al 29 de febrero 2020

Séptima semana de Tiempo Ordinario

 

 

Mateo enseña que el camino de Jesús es una profundización de la antigua Ley.

Los temas de Marcos de esta semana son: las curaciones de Jesús que presuponen fe y cambio de vida. El uso del nombre de Jesús para curar; la primacía del reino. el matrimonio como realidad plena e indisoluble; la cercanía de los niños a Jesús. 

Con el miércoles se inicia el tiempo de cuaresma y el evangelio según Mateo nos habla de la necesidad de la purificación, el jueves recuerda a sus discípulos su próxima muerte y el viernes continúa recordando el ayuno para terminar el sábado con la perícopa donde recuerda que Él ha venido a llamar a los pecadores y no a los justos.

 


 

 

 

Domingo 23 de febrero de 2020

Evangelio según Mateo 5,38-48

 

El término manto, designa generalmente a la vestimenta exterior, que habitualmente era corto. Este solía ser de lino puro cuando se usaba como vestidura del sumo sacerdote. El manto se utilizaba en los viajes y se podía dormir con él, lo podían utilizar tanto hombres como mujeres, pero un hombre no debía llevar el manto de una mujer, el de los pobres y prisioneros debía ser sencillo, mientras que el de los importantes y ricos podía estar adornado y hasta se podía ofrecer como regalo de cortesía.

 

Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.»  Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. Si alguien te hace un pleito por la camisa, entrégale también el manto.

Si alguien te obliga a llevarle la carga, llévasela el doble más lejos. Da al que te pida, y al que espera de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda.

Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.» Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen. Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.

Paso paralelo en el Evangelio según: Lc 6, 27-36.

 

Lunes 24 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 9,14-29

 

La enfermedad podía exigir la exclusión de la familia y la sociedad, era como morir a la vida y, Jesús, no podía permitir tal injusticia humana-divina.

 

Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron con un grupo de gente a su alrededor, y algunos maestros de la Ley discutían con ellos. La gente quedó sorprendida al ver a Jesús y corrieron a saludarlo.

El les preguntó: «¿Sobre qué discutían ustedes con ellos?» Y uno del gentío le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo. En cualquier momento el espíritu se apodera de él, lo tira al suelo y el niño echa espuma por la boca, rechina los dientes y se queda rígido. Les pedí a tus discípulos que echaran ese espíritu, pero no pudieron.»

Les respondió: «¡Qué generación tan incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho.» Y se lo llevaron.

Apenas vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al muchacho; cayó al suelo y se revolcaba echando espuma por la boca. Entonces Jesús preguntó al padre: «¿Desde cuándo le pasa esto?» Le contestó: «Desde niño. Y muchas veces el espíritu lo lanza al fuego y al agua para matarlo. Por eso, si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos.»

Jesús le dijo: «¿Por qué dices “si puedes”? Todo es posible para el que cree.» Al instante el padre gritó: «Creo, ¡pero ayuda mi poca fe!»

Cuando Jesús vio que se amontonaba la gente, dijo al espíritu malo: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo ordeno: sal del muchacho y no vuelvas a entrar en él.» El espíritu malo gritó y sacudió violentamente al niño; después, dando un terrible chillido, se fue. El muchacho quedó como muerto, tanto que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano y le ayudó a levantarse, y el muchacho se puso de pie.

Ya dentro de casa, sus discípulos le preguntaron en privado: «¿Por qué no pudimos expulsar nosotros a ese espíritu?»

Y él les respondió: «Esta clase de demonios no puede echarse sino mediante la oración.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,14-21. Lc 9,37-42.

 

Martes 25 de febrero de 2020

Evangelio según Marcos 9,30-37

 

Jesús indicó a un niño como paradigma del reino de los cielos, no tanto por su inocencia como normalmente se pregona, sino por su situación social en el mundo de Jesús. Al niño era el privilegiado por la educación que se le debía, pero estaba a la dependencia absoluta de sus padres.

 

Se marcharon de allí y se desplazaban por Galilea. Jesús quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Y les decía: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo harán morir, pero tres días después de su muerte resucitará.» De todos modos los discípulos no entendían lo que les hablaba, y tenían miedo de preguntarle qué quería decir.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, Jesús les preguntó: «¿De qué venían discutiendo por el camino?» Ellos se quedaron callados, pues habían discutido entre sí sobre quién era el más importante de todos.

Entonces se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos.» Después tomó a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:

«El que recibe a un niño como éste en mi nombre, me recibe a Mí; y el que me recibe, no me recibe a Mí, sino al que me ha enviado.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,22-23; 18,1-5. Lc 9,43-48.

 

Miércoles 26 de febrero de 2020

Miércoles de ceniza

 

Iniciamos el principal período litúrgico del año, en preparación a los días santos del supremo sacrificio de Jesús: su pasión y cruz, y su vivencia plenamente culminada en la resurrección. Es la celebración pascual judía, para Jesús y sus discípulos, fiesta de la liberación de la esclavitud de Egipto y para nosotros, es la celebración de la Cena del Señor, memorial de su pasión, muerte y resurrección.

 

Evangelio según Mateo 6,1-6,16-18

 

Los tres elementos que sustentan la vida piadosa de un judío son: la limosna, el ayuno y la oración. Son tres dimensiones de la fe hacia Dios (la oración), de respeto de nuestro ser hijos de Dios (el ayuno) y el amor hacia el prójimo (la limosna).

 

Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga. No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.

Paso paralelo en el Evangelio según: Lc 16,14-15.

 

Jueves 27 de febrero de 2020

Evangelio según Lucas 9,22-25

 

Los tres grupos que condenaron a Jesús fueron: las autoridades judías del Sanedrín, los sacerdotes de alto rango que negociaban con las autoridades romanas el puesto de sumo sacerdote, y los maestros o escribas de la ley que tenían esclavizado el pueblos con prescripciones legales insoportables.

 

Y les decía: «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará.»

También Jesús decía a toda la gente: «Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga. Les digo: el que quiera salvarse a sí mismo, se perderá; y el que pierda su vida por causa mía, se salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se disminuye a sí mismo?

Pasos paralelos14-15

Viernes 28 de febrero de 2020

Evangelio según Mateo 9,14-15

 

El ayuno formaba parte de los ritos de penitencia y de duelo. Originalmente sólo se sabía de un día fijo de ayuno, conocido como el día de las expiaciones: esta era una ceremonia para pedir perdón a Dios por lo que habían hecho mal.

Después del exilio, se instituyeron cuatro días de ayuno en memoria de las desgracias de la nación. Además se proclamaban días de ayuno en situaciones críticas nacionales o locales.

 

Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: «Nosotros y los fariseos ayunamos en muchas ocasiones, ¿por qué tus discípulos no ayunan?»

Jesús les contestó: «¿Quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo mientras el novio está con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 2,18-22. Lc 5,33-39.

 

Sábado 29 de febrero de 2020

Evangelio según Lucas 5,27-32

 

Los romanos recaudaban dos clases de impuestos directos: Un impuesto sobre bienes raíces, parte en especies y parte en metálico, y otro como peaje por el paso de personas y mercancía.

Con ese segundo impuesto construían carreteras y hacia el mantenimiento de las existentes facilitando una gran y rápida movilidad en todo el Imperio.

 

Al salir, Jesús vio a un cobrador de impuestos, llamado Leví, que estaba sentado en el puesto donde cobraba. Jesús le dijo: «Sígueme.» Leví se levantó, lo dejó todo y empezó a seguirlo.

Leví le ofreció un gran banquete en su casa, y con ellos se sentaron a la mesa un buen número de cobradores de impuestos y gente de toda clase. Al ver esto, los fariseos y los maestros de la Ley expresaban su descontento en medio de los discípulos de Jesús: «¿Cómo es que ustedes comen y beben con los cobradores de impuestos y con personas malas?»    

Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: «No son las personas sanas las que necesitan médico, sino las enfermas. No he venido para llamar a los buenos, sino para invitar a los pecadores a que se arrepientan.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 9,9-12. Mc 2,13-17.