1 al 7 de Septiembre 2019
8 al 14 de Septiembre 2019
15 al 21 de Septiembre 2019
22 al 28 de Septiembre 2019
1 al 7 de Septiembre 2019

Los temas de los cinco domingos de los evangelios de Lucas son los siguientes: - Los límites de la ley; - las parábolas de la misericordia; el administrador precavido; Lázaro en la mensa del rico Epulón. Todos temas que tienen que ver con la verdadera justicia.

El primer lunes de Septiembre inicia la lectura continuada de Lucas en la sinagoga de Nazaret: Jesús iniciando su misión. Lecturas que se extenderán hasta el final del año litúrgico, terminando en Noviembre.


 

1 al 7 de Septiembre 2019

Vigésima segunda Semana del tiempo ordinario

En las próximas semanas las lecturas del Evangelio de los domingos y de las semanas son del mismo evangelista: Lucas. En este último tramo del año litúrgico se van completando las enseñanzas de Jesús hacia una perspectiva de una vida futura. Este domingo Jesús resalta la importancia del ser humano, sobre todo si es socialmente excluido.

La lectura continua de Lucas nos presenta a Jesús en Nazaret (el lunes) proclamando su misión y hablando con autoridad, y sus enseñanzas en Cafarnaum (el martes) que se unen a la curación de un endemoniado, que consiste en el desvelar la mentira.

El día miércoles continúa la acción de Jesús en Cafarnaum y en la casa de Simón y cura innumerables enfermos, pero, cansado se retira a un lugar solitario. El jueves se presenta la pesca infructuosa de Simón y la rica pesca hecha siguiendo la palabra de Jesús. El viernes, a través de proverbios hebreos, Jesús indica la novedad de su misión y el sábado el Mesías reclama que la vida viene antes de la ley uniéndose al mensaje del domingo.


 

Domingo 1 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 14,1-14

 

El sábado era un día de descanso. Todo tipo de trabajo estaba prohibido incluyendo tanto a los extranjeros como a los israelitas, a los animales como a los hombres. Las acciones particulares siguientes se mencionan como prohibidas: cocinar; recoger maná; sembrar y segar; encender fuego; buscar leña; llevar cargas; pisar uvas, acarrear haces de trigo, y poner cargas en los animales; vender. Viajar, al menos por motivos religiosos, no estaba prohibido.

 

Un sábado Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban.

Por casualidad había delante de él un hombre que sufría de hinchazón. Jesús preguntó a los maestros de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido por la Ley curar en día sábado o no?» Pero ninguno respondió. Jesús entonces se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió. Después les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae su burro o su buey en un pozo en día sábado, ¿acaso no va en seguida a sacarlo?» Y no pudieron contestarle.

Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección: «Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga y te diga: Deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados.

Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.»

Jesús dijo también al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos.

¡Qué suerte para ti si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 8,3; 12,11; 23,12. Lc 13,15.

 

Lunes 2 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 4,16-30

 

Nazaret era una aldea de Galilea situada a 24 Km al sudoeste de Tiberíades (actuamente es Nasira) y a seis Km de Séforis, la capital de Galilea al tiempo de Jesús joven, de la aldea de Nazaret. Allí Jesús anuncia su misión en una asamblea sabatina del pueblo.

 

Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos 1 y proclamar el año de gracia del Señor.

Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»

Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: « ¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaúm.»

Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y una gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.

 

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 13,53-58. Mc 6,1-6.

 

Martes 3 de Septiembre de 2001

Evangelio según Lucas 4,31-37

 

Jesús acostumbraba, como judío observante, reunirse los días sábado para escuchar las enseñanzas de la Torah. En esas reuniones se leía la ley, se hacían los comentarios al texto, y se cantaban salmos. Jesús aprovecha las reuniones para dar a conocer su misión.

Jesús bajó a Cafarnaúm, pueblo de Galilea. Enseñaba a la gente en las reuniones de los sábados, y su enseñanza hacía gran impacto sobre la gente, porque hablaba con autoridad.

Se hallaba en la sinagoga un hombre endemoniado, y empezó a gritar: « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: Tú eres el Santo de Dios.» Jesús amenazó al demonio, ordenándole: «Cállate y sal de ese hombre.» El demonio lo arrojó al suelo, pero luego salió de él sin hacerle daño alguno.

La gente quedó aterrada y se decían unos a otros: « ¿Qué significa esto? ¿Con qué autoridad y poder manda a los demonios? ¡Y miren cómo se van!» Con esto la fama de Jesús se propagaba por todos los alrededores.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 1,21-28. Mt 7,28-29; 8,29.

Miércoles 4 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 4,38-44

 

Simón, a quien Jesús nombró Pedro, habitaba con su suegra en la ciudad de Cafarnaúm y Jesús se hospedaba en su casa.

 

Al salir Jesús de la sinagoga fue a casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella. Jesús se inclinó hacia ella, dio una orden a la fiebre y ésta desapareció. Ella se levantó al instante y se puso a atenderlos.

Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno. También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él los amenazaba y no les permitía decir que él era el Mesías, porque lo sabían.

Jesús salió al amanecer y se fue a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, y los que pudieron dar con él le insistían para que no se fuera de su pueblo. Pero Jesús les dijo: «Yo tengo que anunciar también a las otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.»

Salió, pues, a predicar por las sinagogas del país judío.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 1,29-39. Mt 8,14-17.

 

Jueves 5 de Septiembre de 2016

Evangelio según Lucas 5,1-11

La gente se agolpaban alrededor de Jesús para escucharle porque pronunciaba palabras de Dios, es decir, anunciaba buenas noticias con autoridad.

 

Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar.» Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.» Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres.». En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

 

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 4,18-22. Mc 1,16-20; 4,1-2.

 

Viernes 6 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 5,33-39

 

El ayuno es abstinencia total o parcial de alimento y bebidas, también puede ser de relaciones sexuales. El ayuno formaba parte de los ritos de penitencia (cf. 1 Sm 7,6. Jl 1,14; 2,15). Se proclamaban días de ayuno para implorar a Dios la lluvia que se hacía esperar demasiado. Los fariseos ayunaban dos veces por semana, igual a los discípulos de Juan el Bautista.

 

Algunos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.»

Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos.

Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.»

Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. Pongan el vino nuevo en envases nuevos.

Y miren: el que esté acostumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 9,14-17. Mc 2,18-22. Jn 3,19. 

 

Sábado 7 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,1-5

 

Panes ácimos son tortas delgadas y sin levaduras, se amasaban cuando surgía un compromiso imprevisto (cf. Gn 18,6; 19,3 cf Ex 12,33s) y en tiempo de la recolección (cf. Rut 2,14. Jos 5,11); estaban prescritas para todos los sacrificios que entraba el pan (cf. Lv 2,4,11; 7,12; 8,2. Nm 6,15. Ex 23,18;34,25. Lv 7,13; 23,17: el pan fermentado no sirve para las ofrendas). Eran obligatorias, además, como panes de la proposición y durante de los siete días de la fiesta de los ácimos (Ex 2,15-20; 23,15; 34,18. Dt 16,1-8), antigua fiesta cananea que adoptaron los israelistas y la que más tarde dieron carácter histórico asociándola con la Pascua.

 

Un sábado, Jesús atravesaba unos sembrados, y sus discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y se comían el grano. Algunos fariseos les dijeron: « ¿Por qué hacen lo que no está permitido hacer en día sábado?» Jesús les respondió: « ¿Ustedes no han leído lo que hizo David, y con él sus hombres, un día que tuvieron hambre? Pues entró en la Casa de Dios, tomó los panes de la ofrenda, los comió y les dio también a sus hombres, a pesar de que sólo estaba permitido a los sacerdotes comer de ese pan.» Y Jesús añadió: «El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado.»

 

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 12,1-8. Mc 2,23-28.

 

8 al 14 de Septiembre 2019

8 al 14 de Septiembre 2019

Vigésima tercera Semana del tiempo ordinario

 

La lectura del Evangelio según Lucas de este domingo, Jesús nos muestra todas las exigencias para seguir a Cristo, dando prioridad absoluta a: la renuncia a los afectos familiares comprometedores y de todos los bienes materiales optando por el camino angosto, la puerta estrecha.

 

El lunes continúa la lectura de Lucas con una curación en sábado en contra de la ley estricta e injusta de los fariseos y llama a 12 de sus discípulos para un seguimiento más cercano, consolidando su determinación de seguimiento con numerosos milagros.

El miércoles Jesús proclama las bienaventuranzas, que en Lucas se reducen a 4, y las malaventuranzas y el jueves la regla de oro “hagan a los demás lo que quieren recibir” y finalmente la ley del amor a los enemigos. Termina la semana con la práctica de la voluntad del Señor.


Domingo 8 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 14,25-33

 

Discípulo era una persona que, como alumno o adherente, sigue las enseñanzas de otra, especialmente las de un maestro público. Se relaciona con el verbo manthán, "aprender"; de allí que signifique "aprendiz", "alumno", "adherente".

 

Caminaba con Jesús un gran gentío. Se volvió hacia ellos y les dijo:

«Si alguno quiere venir a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, sus hermanos y hermanas, e incluso a su propia persona, no puede ser discípulo mío.

El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío.

Cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse y hacer las cuentas, para ver si tiene para terminarla? Porque si pone los cimientos y después no puede acabar la obra, todos los que lo vean se burlarán de él, diciendo: ¡Ese hombre comenzó a edificar y no fue capaz de terminar!

Y cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no se sienta antes para pensarlo bien? ¿Podrá con sus diez mil hombres hacer frente al otro que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, envía mensajeros mientras el otro está aún lejos para llegar a un arreglo.

Esto vale para ustedes: el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 10,37; 19,29  y 10,38; 16,24. Mc 8,34.

 

Lunes 9 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,6-11

 

María y José impusieron el nombre de Jesús a su propio hijo. Jesús fue el sujeto de las profecías, el Mesías esperado. Es Iehosua, o sea, Yavé salva. Es el nombre propio del hijo de María y el nombre que más coincide a su vocación: el Dios que salva.

 

Otro sábado Jesús había entrado en la sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha. Los maestros de la Ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si hacía una curación en día sábado y encontrar así motivo para acusarlo.

Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio.» El se levantó y permaneció de pie. Entonces Jesús les dijo: «A ustedes les pregunto: ¿Qué permite hacer la Ley en día sábado: hacer el bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla?»

Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Lo hizo, y su mano quedó sana. Pero ellos se llenaron de rabia y comenzaron a discutir entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 12,9-14. Mc 3,1-6. Lc 13,10-17.

 

Martes 10 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,12-19

La curación se consideraba, de hecho, el resultado de un ritual al que se sometía a un enfermo y  no tanto por los efectos de la medicina. Muestra de ello se encuentra en el Levítico 13-14, en relación con enfermedades cutáneas, identificadas a menudo de lepra.

La sanación podía ser obra de algún taumaturgo (cf. Mt 11,5; Jn 9,2s), o de algún dios curador que actuaba por mediación de sus sacerdotes y profetas (2R 5,1-19). En algunos casos tenía valor de signo.

 

En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios. Al llegar el día llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que llamó apóstoles: Simón, al que le dio el nombre de Pedro, y su hermano Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, apodado Zelote, Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un numeroso grupo de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén y también de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades; también los atormentados por espíritus malos recibían curación.

Por eso cada cual trataba de tocarlo, porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 10,1-4; 4,24-25. Mc 3,13-19; 3,7-12.

 

Miércoles 11 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,20-26

 

Los pobres, en el texto bíblico, son aquellos que ponen toda su confianza en Dios, a semejanza de los que nada poseen y todo lo esperan de Dios, y trabajan animosamente para aprovechar los dones del Señor y que todo ser humano posee desde su nacimiento.

 

Jesús, entonces, dirigió la mirada hacia sus discípulos y les dijo:

«Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. 21 Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes los que lloran, porque reirán.

Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres.

Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo!

¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!

¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!

¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!

Pasajes paralelos en el Evangelio según: Mt 5,1-12.

 

Jueves 12 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,27-38

 

El amor a los enemigos es un mandamiento explícito de Jesús (Mt 5,44; Lc 6,27.35) aunque algunos autores afirman que está implícito en las enseñanzas del A.T.

 

Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido.

Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores.

Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según:  Mt 5,39-46; 7,1-2.12. Lc 12,33.

 

Viernes 13 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,39-42

 

El ojo es el órgano de la visión y espejo del alma. Es el principal instrumento del conocimiento (cf. Job 24,15) así pues fuera de los ojos significa “sin saberlo” (cf. Nm 15,24), el hombre del ojo abierto es el vidente (cf. Nm 24,3.15). Lo que no se entiende permanece oculto a los ojos (Lc 19,42).

 

Jesús les puso también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en algún hoyo.

El discípulo no está por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá a su maestro.

¿Y por qué te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en un ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘’Hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo’’, si tú no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano.

Pasajes paralelos en los Evangelios Según: Mt 15,14; 10,24-25; 12,33-35. Jn 13,16; 15,20.

 

Sábado 14 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 6,43-49

 

Betfagé, la aldea donde Jesús consiguió el burrito, significa casa de los  higos. La cosecha principal se da en agosto y era uno de los tres frutos más importantes de la Palestina bíblica, junto al sicómoro y la uva.

 

No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni tampoco árbol malo que dé frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me llaman: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacen lo que digo?

Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica.  Se parece a un hombre que construyó una casa; cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca; vino una inundación y la corriente se precipitó sobre la casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida.

Por el contrario, el que escucha, pero no pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. La corriente se precipitó sobre ella y en seguida se desmoronó, siendo grande el desastre de aquella casa.

Pasajes paralelos en el Evangelio Según: Mt 12,33-35; 7,16-18.21.24-27.

 

 

15 al 21 de Septiembre 2019

15 al 21 de Septiembre 2019

Vigésima cuarta Semana del tiempo ordinario

 

La lectura de la perícopa evangélica de este domingo nos presenta todo el capítulo 15 de Lucas, y comprende las tres parábolas de la misericordia. La primera de ella es “la oveja perdida”, la segunda de las monedas extraviadas y se cerrará el capítulo con “el hijo perdido”.

 

Los evangelios continuados de Lucas, desde el lunes hasta el sábado, nos presentan los siguientes temas: la fe del centurión romano, la viuda de Naim, Jesús ser humano, la mujer pecadora, las mujeres seguidoras de Jesús y la semilla como palabra de Dios.


Domingo 15 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 15,1-32

 

En le época de Jesús los publicanos eran recaudadores de impuestos al servicio del poder romano, y con frecuencia se excedían de lo establecido. Ellos cobraban los derechos de tránsito y los impuestos sobre mercancía importada, y podían manejar el dinero para préstamos usureros.

 

Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.»

Entonces Jesús les dijo esta parábola: «Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, 6 y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.”

Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.

Y si una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “Alégrense conmigo, porque hallé la moneda que se me había perdido”. De igual manera, yo se lo digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.»

Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y el padre repartió sus bienes entre los dos.

El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con las bellotas que daban a los cerdos, pero nadie se las daba.

Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre!

 

Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pe cado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.”

Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.»

Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»

El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»

El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»

Pasaje paralelo en el Evangelio Según: Mt 18,12-14.

 

Lunes 16 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 7,1-10

Centurión, o capitán, era un oficial romano que mandaba una centuria, la unidad más reducida de la infantería romana, que constaba de sesenta a cien soldados.

 

Cuando terminó de enseñar al pueblo con estas palabras, Jesús entró en Cafarnaúm.

Había allí un capitán que tenía un sirviente muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar de Jesús, le envió algunos judíos importantes para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: «Este hombre se merece que le hagas este favor, pues ama a nuestro pueblo y nos ha construido una sinagoga.»

Jesús se puso en camino con ellos. No estaban ya lejos de la casa cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: «Señor, no te molestes, pues ¿quién soy yo, para que entres bajo mi techo? Por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente donde ti. Basta que tú digas una palabra y mi sirviente se sanará. Yo mismo, a pesar de que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le ordeno a uno: “Vete”, va; y si le digo a otro: “Ven”, viene; y si digo a mi sirviente: “Has esto”, lo hace.»

Al oír estas palabras, Jesús quedó admirado, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande.»

Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 8,5-10.13. Jn 4, 46-54.

 

Martes 17 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 7,11-17

 

Naim es una pequeña aldea que todavía lleva este nombre en la llanura de Jezreel, unos cuantos Km al sur de Nazaret, en el borde del Hermón menor, y generalmente se le acepta como el escenario del relato evangélico de la siguiente perícopa.

Jesús se dirigió poco después a un pueblo llamado Naín, y con él iban sus discípulos y un buen número de personas. Cuando llegó a la puerta del pueblo, sacaban a enterrar a un muerto: era el hijo único de su madre, que era viuda, y mucha gente del pueblo la acompañaba.

Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces: «Joven, yo te lo mando, levántate.» Se incorporó el muerto inmediatamente y se puso a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.

Un santo temor se apoderó de todos y alababan a Dios, diciendo: «Es un gran profeta el que nos ha llegado. Dios ha visitado a su pueblo.» Lo mismo se rumoreaba de él en todo el país judío y en sus alrededores.

 

Miércoles 18 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 7,31-35

 

Juan Bautista es hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel (Lc 1,5). El escritor judío Josefo  hace referencia a la actividad de Juan el Bautista el profeta en el año 27-28 de nuestra era (Ant. 18,116-119)

 

¿Con quién puedo comparar a los hombres del tiempo presente? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: ‘’Les tocamos la flauta y no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar. ’’

Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la Sabiduría la reconocen en su manera de actuar.»

Pasajes paralelos en los Evangelios Según: Mt 11,16-19. Jn 6,35.

 

Jueves 19 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 7,36-50

 

Los judíos comían sentados a una mesa como lo hacemos nosotros, pero en las fiestas se colocaban divanes con almohadones para que la gente se reclinase y descansase con comodidad, ocupando lugares según la categoría de cada uno.

 

Un fariseo invitó a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se reclinó en el sofá para comer. En aquel pueblo había una mujer conocida como una pecadora; al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, tomó un frasco de perfume, se colocó detrás de él, a sus pies, y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello. Luego le besaba los pies y derramaba sobre ellos el perfume.

Al ver esto el fariseo que lo había invitado, se dijo interiormente: «Si este hombre fuera profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora, conocería a la mujer y lo que vale.»

Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón contestó: «Habla, Maestro.» Y Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a ambos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?»

Simón le contestó: «Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Y Jesús le dijo: «Has juzgado bien.»

Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me has recibido con un beso, pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies de besos. Tú no me ungiste la cabeza con aceite; ella, en cambio, ha derramado perfume sobre mis pies.

Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que ha manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra poco amor.»

Jesús dijo después a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados». Y los que estaban con él a la mesa empezaron a pensar: «¿Así que ahora pretende perdonar pecados?»

Pero de nuevo Jesús se dirigió a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.».

 

Viernes 20 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 8,1-3

 

Las mujeres son testigos importantes y únicos en la vida de Jesús. Las encontramos en: Mt 14,21; Mt 27,55. Mt 28,15. Mc 15,40. Lc 8,2; 11,27; 23,27; 23,49,55; 24,1,10,22,24. Además hay muchas mujeres que están citadas en singular, y tuvieron que ver en forma extraordinaria con la vida de Jesús, como: María su madre, la Magdalena, Marta la hermana de Lázaro, María la madre de Santiago y de José, la madre de los hijos de Zebedeos, Salomé, la samaritana y otras.

 

Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había curado de espíritus malos o de enfermedades: María, por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de un administrador de Herodes, llamado Cuza; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios recursos.

Pasajes paralelos en los Evangelios Según: Mt 4,23; 9,35; 2755-56. Mc 1,39; 15,40-41. Lc 4, 43-44, 23,49; 24,10.

 

Sábado 21 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 8,4-15

 

La parábola es semejante a una alegoría para ilustrar una verdad espiritual con ejemplos de la vida real, del ambiente campesino y familiar donde predicaba Jesús. El reino de los cielos es semejante a: la semilla, el campo, las monedas, etc. Jesús contó más de 40 parábolas.

 

Un día se congregó un gran número de personas, pues la gente venía a verlo de todas las ciudades, y Jesús se puso a hablarles por medio de comparaciones o parábolas:

«El sembrador salió a sembrar. Al ir sembrando, una parte del grano cayó a lo largo del camino, lo pisotearon y las aves del cielo lo comieron.  Otra parte cayó sobre rocas; brotó, pero luego se secó por falta de humedad. Otra cayó entre espinos, y los espinos crecieron con la semilla y la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, creció y produjo el ciento por uno.» Al terminar, Jesús exclamó: «Escuchen, pues, si ustedes tienen oídos para oír.»

Sus discípulos le preguntaron qué quería decir aquella comparación. Jesús les contestó: «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino de Dios, mientras que a los demás les llega en parábolas. Así, pues, mirando no ven y oyendo no comprenden.

Aprendan lo que significa esta comparación: La semilla es la palabra de Dios. Los que están a lo largo del camino son los que han escuchado la palabra, pero después viene el diablo y la arranca de su corazón, pues no quiere que crean y se salven. Lo que cayó sobre la roca son los que, al escuchar la palabra, la acogen con alegría, pero no tienen raíz; no creen más que por un tiempo y fallan en la hora de la prueba. Lo que cayó entre espinos son los que han escuchado, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida los ahogan mientras van caminando, y no llegan a madurar. Y lo que cae en tierra buena son los que reciben la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y, perseverando, dan fruto.

Pasajes paralelos evangelios según: Mc 4,1-20. Mt 13,1-9.18-23; 13,10-11.13.

22 al 28 de Septiembre 2019

22 al 28 de Septiembre 2019

Vigésima quinta Semana del tiempo ordinario

 

Este domingo se nos presenta la parábola del administrador. Recordemos que las parábolas son semejanzas y no historias sucedidas. Detrás de cada parábola hay muchas enseñanzas que podemos recabar y una es esta: si no somos capaces de administrar las cosas humanas menos somos capaces de encargarnos de las cosas de Dios.

 

En la semana leemos las perícopas de Lucas que nos hablan de: la lámpara encendida puesta para iluminar, los verdaderos hermanos de Jesús, las condiciones para ser discípulos de Jesús, el problema de Herodes, un nuevo anuncio de la pasión y muerte de Jesús.


 

 

Domingo 22 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 16,1-13

 

La palabra aceite (del árabe az-zait, el jugo de la oliva, y éste del arameo zayta) es un término genérico para designar numerosos líquidos grasos de orígenes diversos que no se disuelven en el agua y que tienen menos densidad que ésta. Es sinónimo de óleo, del latín oleum, pero este término se emplea sólo para los sacramentos de la Iglesia Católica y en el arte de la pintura.

 

Jesús dijo también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador, y le vinieron a decir que estaba malgastando sus bienes. Lo mandó llamar y le dijo: «¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no continuarás en ese cargo.»

El administrador se dijo: «¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me quiten el cargo, tenga gente que me reciba en su casa.» Llamó uno por uno a los que tenían deudas con su patrón, y dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi patrón?» Le contestó: «Cien barriles de aceite.» Le dijo el administrador: «Toma tu recibo, siéntate y escribe en seguida cincuenta.» Después dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto le debes?» Contestó: «Cuatrocientos quintales de trigo.» Entonces le dijo: «Toma tu recibo y escribe trescientos.»

El patrón admiró la manera tan inteligente de actuar de ese administrador que lo estafaba. Pues es cierto que los ciudadanos de este mundo sacan más provecho de sus relaciones sociales que los hijos de la luz.

Por eso les digo: Utilicen el dinero sucio para hacerse amigos, para que cuando les llegue a faltar, los reciban a ustedes en las moradas eternas.

El que ha sido digno de confianza en cosas sin importancia, será digno de confianza también en las importantes; y el que no ha sido honrado en las cosas mínimas, tampoco será honrado en las cosas importantes.

Por lo tanto, si ustedes no han sido dignos de confianza en manejar el sucio dinero, ¿quién les va a confiar los bienes verdaderos? Y si no se han mostrado dignos de confianza con cosas ajenas, ¿quién les confiará los bienes que son realmente nuestros?

Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro o bien será fiel a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 25,21; 6,24. Lc 19,17.

 

Lunes 23 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 8,16-18

 

La luz está relacionada con el gozo, la bendición y la vida, en contraste con el dolor, la adversidad y la muerte (cf. Gn 1,3s; Jb 10,22; 18,5s). En tiempos primitivos ya significaba la presencia y el favor de Dios (cf. salmo 27,1. Is 9,2. 2Cor 4,6), en contraste con el juicio de Dios (Am 5,18). De esta y otra fuente surge un dualismo efectivo muy marcado entre la luz y la tiniebla, es decir, entre el bien y el mal.

 

Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para colocarla debajo de la cama. Por el contrario, la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. No hay nada escondido que no deba ser descubierto, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse y salir a la luz. Por tanto, fíjense bien en la manera como escuchan. Porque al que produce se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 4,21-22. Mt 5,15; 10,26; 13,12; 25,29. Lc 11,13; 12,2.

 

Martes 24 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 8,19-21

 

El parentesco consistía básicamente en la posesión de una misma sangre, y era más fuerte cuanto más cercana a su origen en la casa del padre, pero no se perdía en las ramificaciones más alejadas de la relación familiar. El término primos no existía en el idioma hebreo pero sí en el griego-koiné. Desde allí la confusión surgida para determinar si Jesús tenía hermanos o solamente primos.

 

Su madre y sus hermanos querían verlo, pero no podían llegar hasta él por el gentío que había. Alguien dio a Jesús este recado: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Jesús respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 3,31-35. Mt 12,46-50.

 

Miércoles 25 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 9,1-6

 

El seguimiento de Jesús implica fe y abandono en Dios. Los requerimientos elegidos por el Maestro varían según los evangelistas, pero todos subrayan la necesidad de ser de ejemplo de desprendimiento y de confianza plena  en la providencia.

 

Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar todos los malos espíritus y poder para curar enfermedades. Después los envió a anunciar el Reino de Dios y devolver la salud a las personas.

Les dijo: «No lleven nada para el camino: ni bolsa colgada del bastón, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto. Cuando los reciban en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Pero donde no los quieran recibir, no salgan del pueblo sin antes sacudir el polvo de sus pies: esto será un testimonio contra ellos.»

Ellos partieron a recorrer los pueblos; predicaban la Buena Nueva y hacían curaciones en todos los lugares.

Pasajes paralelos los Evangelios según: Mt 10,1.5.8.9-14; 8,3. Mc 6,7-13.

 

Jueves 26 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 9,7-9

 

Herodes Antipas, hijo de Herodes el grande, heredó los territorios de Galilea y Perea. En los evangelios ocupa un lugar prominente, principalmente por su participación en el encarcelamiento y ejecución de Juan el Bautista (Mr 6,14-28) y por su breve encuentro con Jesús, cuando este le fue enviado por Pilatos para ser juzgado (Lc 23,7ss).

 

El virrey Herodes se enteró de todo lo que estaba ocurriendo y no sabía qué pensar, porque unos decían: «Es Juan, que ha resucitado de entre los muertos»;  y otros: «Es Elías que ha reaparecido»; y otros: «Es alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.» Pero Herodes se decía: «A Juan le hice cortar la cabeza. ¿Quién es entonces éste, del cual me cuentan cosas tan raras?» Y tenía ganas de verlo.

 

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 14,1-2. Mt 14,14-16.

 

Viernes 27 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 9,18-22

 

El profeta Elías, el tesbita de Galaad, vivió y profetizó en el Reino del Norte, en el siglo IX, durante el reinado de Ajab y Jezabel. Fue un profeta popular que realizó milagros y llevó esperanza a la gente humilde. Era todavía recordado y admirado en el tiempo de Jesús.

 

Un día Jesús se había apartado un poco para orar, pero sus discípulos estaban con él. Entonces les preguntó: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo?»

Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, y otros que eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado.» Entonces les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro respondió: «Tú eres el Cristo de Dios.»

Jesús les hizo esta advertencia: «No se lo digan a nadie».

Y les decía: «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará.»

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mc 8,27-30; 8,31. Mt 16,13-21.

 

Sábado 28 de Septiembre de 2019

Evangelio según Lucas 9,43b-45

 

Es necesario al discípulo del sabio “escuchar” (cf. Sl 34,12); si “escucha” se le alaba (cf. Pr 8,34), porque escuchar y adquirir la sabiduría son lo mismo (Pr 23,19).

Escuchar, la actitud que el suplicante espera de Dios misericordioso (cf. Ex 22,26), al cual clama y suplica (Sl 4,2). Si Dios no escucha sólo puede deberse a la maldad de los hombres (Is 59,1-3), ya que escuchar supone reciprocidad.

 

Mientras todos quedaban admirados por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen y recuerden lo que ahora les digo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.» Pero ellos no entendieron estas palabras. Algo les impedía comprender lo que significaban, y no se atrevían a pedirle una aclaración.

Pasajes paralelos en los Evangelios según: Mt 17,22. Mc 9,30-32.