Del 29 de noviembre al 5 diciembre 2020
Del 6 al 12 de diciembre 2020
Del 13 al 19 de diciembre 2020
20 al 24 de diciembre 2020 Tiempo de Adviento
Del 25 de diciembre al 1 de enero 2021
Del 29 de noviembre al 5 diciembre 2020

Iniciamos un nuevo año litúrgico, un nuevo ciclo de vivencia cristiana anual, con el advenimiento de la Palabra hecha Carne en el Hijo de Dios, en Cristo Jesús. Es un mes precioso para acercarnos al surgir de la vida como nueva creación.

 

Los evangelios de los domingos, de las primeras tres semanas, nos acercan a Jesús, nos reclaman la vigilancia, la preparación personal y la figura de Juan el Bautista como precursor.

La narración del nacimiento de Jesús en Lc 2,1-14 se complementa con la presencia creacional de Dios hechos Palabra de Juan 1,1-18. Iniciaremos el año 2021 con la fiesta de Santa María Madre de Dios.


 

 

Del 29 de noviembre al 5 diciembre 2020

Primera semana de Adviento

 

Adviento o advenimiento es la llegada de un acontecimiento anhelado, deseado, trascendental. El tema de esta primera semana propone la vigilancia para estar en condiciones de descubrir el Señor que viene. Él vendrá en la hora menos esperada y revestido de sencillez, pero con la autoridad de un hombre de Dios. Las lecturas escogidas tienen la finalidad de manifestar, con palabras y signos, al Mesías esperado.


 

Domingo 29 de noviembre de 2020  

Evangelio según Mc 13,33-37      

 

Después de las últimas apariciones en Jerusalén Jesús se retira al monte de los Olivos. Allí se sienta frente al Templo de Jerusalén, en la vigilia de la última cena.

Jerusalén se encuentra en una meseta, rodeada de montañas. Tiene al norte el monte Scopus, al sur el Jebel Mukkabir, al este el Monte de Los Olivos y al oeste colinas de hasta 850 m. de altura.

 

Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento. Cuando un hombre va al extranjero y deja su casa, entrega responsabilidades a sus sirvientes, cada cual recibe su tarea, y al portero le exige que esté vigilante.  Lo mismo ustedes: estén vigilantes, porque no saben cuándo regresará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o de madrugada; no sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: Estén despiertos.»

Textos paralelos de los evangelios: Mt 24,42; 25,13-15.  Lc 19,12-13.

 

Lunes 30 de noviembre de 2020

Evangelio según Mateo 8,5-11

 

Cafarnaún, la segunda patria de Jesús, es una localidad de Galilea, al noroeste del lago de Genesaret, a 4 Km de la desembocadura del Jordán en el lago. Fue un lugar de mucha hostilidad en la época de Jesús. En el contexto social un judío no podía entrar en la casa de un gentil porque incurriría en impureza legal. El centurión no está dentro de la comunidad por ser romano, además de representar el poder extranjero de Roma.

 

Al entrar Jesús en Cafarnaún, se le acercó un centurión, suplicándole: «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.» El centurión contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará. Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa, él la hace.»

Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe. Yo se lo digo: vendrán Muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos

Pasos paralelos de los evangelios: Lc 7,1-10; 13,28-29. Jn 4,46-53.

 

Martes 1 de diciembre de 2020 

Evangelio según Lucas 10,21-24

 

Jesús con sus discípulos se pusieron en camino a Judea y pasando por Samaria fueron rechazados por ser su destino Jerusalén. Samaria (Sebaste) fue una antigua ciudad de Palestina, capital del reino de Israel, situada sobre una colina que dominaba una ruta importante hacia Jerusalén. En el camino Jesús va preparando a sus discípulos para el Reino.

 

En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos; nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer.»

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.»

Pasos paralelos del evangelio: Mt 11,25-27; 13,16-17.

 

Miércoles 2 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 15,29-37

 

Magadán podría ser uno de los antiguos nombres de Tabga (Heptapegon a 9 km al norte de Tiberíades).

Galilea tenía un área aproximada de 4.000 kilómetros cuadrados, rica en llanuras fértiles y áridas montañas. Galilea fue también el escenario principal de la vida pública de Jesús, aquí realizó la mayor parte de su predicación, y fue también el escenario de muchos de sus milagros. Especialmente en el área alrededor del mar de Galilea, también llamado Genesaret o de Tiberíades (antiguamente el lago era llamado Kineret). Algunas ciudades o villas galileas mencionadas en los evangelios son: Caná, Cafarnaúm, Mágdala, Naim, Corozaín, Betsaida. Otras ciudades históricas son Séforis y Tiberíades, capitales en el tiempo de Herodes Antipas.

 

De allí Jesús volvió a la orilla del mar de Galilea y, subiendo al cerro, se sentó en ese lugar. Un gentío muy numeroso se acercó a él trayendo mudos, ciegos, cojos, mancos y personas con muchas otras enfermedades. Los colocaron a los pies de Jesús y Él los sanó. La gente quedó maravillada al ver que hablaban los mudos y caminaban los cojos, que los lisiados quedaban sanos y los ciegos recuperaban la vista; todos glorificaban al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de esta gente, pues hace ya tres días que me siguen y no tienen comida. Y no quiero despedirlos en ayunas, porque temo que se desmayen en el camino.» Sus discípulos le respondieron: «Estamos en un desierto, ¿dónde vamos a encontrar suficiente pan como para alimentar a tanta gente?» Jesús les dijo: « ¿Cuántos panes tienen ustedes?» Respondieron: «Siete, y algunos pescaditos.»

Entonces Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó luego los siete panes y los pescaditos, dio gracias y los partió. Iba entregándolos a los discípulos, y éstos los repartían a la gente.

Todos comieron hasta saciarse y llenaron siete cestos con los pedazos que sobraron. Los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños. Después Jesús despidió a la muchedumbre, subió a la barca y fue al territorio de Magadán.

Pasos paralelos en los Evangelios: Mc 3,10;  7,31.37; 8,1-10. Mt 5,1; 14,13-21; 19,2. 

 

Jueves 3 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 7,21-27

 

Jesús presenta la nueva ley con una serie de discursos que renuevan la antigua y, a semejanza de Moisés, la transmite en un monte. Allí se encontraban discípulos de toda Judea, Jerusalén, de la Costa de Tiro y Sidón.

 

No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor!, hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de Mí ustedes que hacen el mal!

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

Pasos paralelos de los evangelios: Lc 6,46-49; 13,26-27. Mt 13,41.

 

Viernes 4 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 9,27-31

 

Cafarnaún es una localidad de Galilea, al noroeste del lago de Genesaret, a 4 Km de la desembocadura del Jordán en el lago. Ciudad de la antigua Palestina al noreste de la actual ciudad de Tiberíades, en Israel. Poseía una sinagoga y fue la patria de los primeros apóstoles, allí estaba la casa se Simón llamado Pedro.

 

Al retirarse Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!» Cuando Jesús estuvo en casa, los ciegos se le acercaron, y Jesús les preguntó: «¿Creen que puedo hacer esto?» Contestaron: «Sí, Señor.»

Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron. Después les ordenó severamente: «Cuiden de que nadie lo sepa.» Pero ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región.

Pasos paralelos de los evangelios: Mt 20,29-34. Lc 1,32. Mc 1,34.

 

Sábado 5 de Diciembre de 2020
Evangelio según Mateo 9,35-10,8

 

Las ciudades se distinguían de las aldeas por sus estructuras sociales y la división del trabajo, reflejada en la presencia de murallas, palacios, templos, instalaciones hidráulicas, entre otras. Las aldeas fueron aglomeraciones de personas sedentarias cuyos distintos núcleos familiares dependían de sus propios recursos sin tener que recurrir a un trabajo organizado.

 

Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.»

Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los espíritus impuros para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría.

A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Pasos paralelos de los evangelios: Mc 3,14-19; 6,34. Lc 6,13-16; 9,1.52-53; 10,2.

Del 6 al 12 de diciembre 2020

Del 6 al 12 de diciembre 2020
Segunda semana de Adviento

 

Los primeros versículos del Evangelio según Marcos presentan con fuerza la figura de Juan el Bautista como precursor de Jesús. Es el profeta que llama a la conversión y prepara el camino a Jesús.

 

En la lectura de los Evangelios la semana se continúa narrando los signos de Jesús y el amor para su pueblo. En los últimos tres días de la semana es el mismo Jesús que da a conocer la figura extraordinaria de Juan el Bautista.


Domingo 6 de diciembre de 2020

Evangelio según Marcos 1,1-8

 

Juan bautiza en el desierto, a orillas del Río Jordán, que es el único río propiamente del país bíblico, tiene sus fuentes al pie del Hermón y desemboca en el Mar Muerto, después de atravesar el Lago de Genesaret.

Casi nunca se trata de desiertos de arena, sino de aquellos que poseen un aspecto variado debido a la erosión del viento, la acción del agua y cambios de temperatura.

A él acudían habitantes de Judea y su capital Jerusalén, situada en un área de colinas y valles, entre el mar Mediterráneo y el mar Muerto, a unos 93 km al este de Tel Aviv-Yafo, en el límite entre Cisjordania e Israel.

 

Este es el comienzo de la Buena Nueva de Jesucristo [Hijo de Dios].

En el libro del profeta Isaías estaba escrito: «Mira, te voy a enviar a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Escuchen ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.»

Es así como Juan el Bautista empezó a bautizar en el desierto. Allí predicaba bautismo y conversión, para alcanzar el perdón de los pecados. Toda la provincia de Judea y el pueblo de Jerusalén acudían a Juan para confesar sus pecados y ser bautizados por él en el río Jordán.

Además de la piel que le ceñía la cintura, Juan no llevaba más que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre. Juan proclamaba este mensaje: «Detrás de mí viene uno con más poder que yo. Yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias, aunque fuera arrodillándome ante Él.»

Yo los he bautizado con agua, pero Él los bautizará en el Espíritu Santo.»

Pasos paralelos de los evangelios: Mt 3, 1-12; Lc 3, 3-18.  Jn 1,23.26-27.33.

 

Lunes 7 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 5,17-26

 

Las casas de Palestina, al tiempo de Jesús, eran de una sola planta pero tenía una terraza, no propiamente un techo, donde extendían los granos al sol para que secaran y para reunirse en las noches calurosas de los largos meses de verano.

 

Un día Jesús estaba enseñando, y había allí entre los asistentes unos fariseos y maestros de la Ley que habían venido de todas partes de Galilea, de Judea e incluso de Jerusalén. El poder del Señor se manifestaba ante ellos, realizando curaciones.

En ese momento llegaron unos hombres que traían a un paralítico en su camilla. Querían entrar en la casa para colocar al enfermo delante de Jesús, pero no lograron abrirse camino a través de aquel gentío. Entonces subieron al tejado, quitaron tejas y bajaron al enfermo en su camilla, poniéndolo en medio de la gente delante de Jesús.

Viendo Jesús la fe de estos hombres, dijo al paralítico: «Amigo, tus pecados quedan perdonados.»  De inmediato los maestros de la Ley y los fariseos empezaron a pensar: «¿Cómo puede blasfemar de este modo? ¿Quién puede perdonar los pecados fuera de Dios?»

Jesús leyó sus pensamientos y les dijo: «¿Por qué piensan ustedes así? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Yo te lo ordeno: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» Y al instante el hombre se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que estaba tendido y se fue a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron atónitos y alababan a Dios diciendo: «Hoy hemos visto cosas increíbles.» Pues todos estaban sobrecogidos de un santo temor.

Pasos paralelos de los Evangelios: Mt 9,1-8. Mc 2,1-12.

 

Martes 8 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 18,12-14

 

La parábola la oveja perdida no tiene sentido lógico de interés por un valor o propiedad perdida, sino por su valor trascendental de vida humana. Las ovejas representaban el pueblo de Israel y nadie podía perderse, descarriarse en caminos ajeno a la vida de la Ley.

 

¿Qué pasará, según ustedes, si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se extravía? ¿No dejará las noventa y nueve en los cerros para ir a buscar la extraviada?

Y si logra encontrarla, yo les digo que ésta le dará más alegría que las noventa y nueve que no se extraviaron.  Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, el Padre del Cielo: allá no quieren que se pierda ni tan sólo uno de estos pequeñitos.

Pasos paralelos de los Evangelios: Mc 1,29-31. Lc 4,38-39.

 

Miércoles 9 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 11,28-30

 

Jesús juega con las palabra yugo y carga con lo que los judíos solían llamar carga. Solían llamar carga a la enseñanza divina que se transmite a los alumnos, y yugo, al balanceo de las sentencias del maestro, que memorizaban.

 

Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré.

Carguen con mi yugo y aprendan de Mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»

 

Jueves 10 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 11,11-15

 

En la historia de Israel no se ha manifestado uno más grande que Juan el Bautista por resumir el pasado por representarlo y por posesionarse de la Ley y los profetas. Su manifestación, como precursor del Mesías, apuntaba necesariamente a un hombre importante, profeta y testigo.

 

Yo se lo digo: de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno más grande que Juan Bautista, y sin embargo el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él.

Desde los días de Juan Bautista hasta ahora el Reino de Dios es cosa que se conquista, y los más decididos son los que se adueñan de él.

Hasta Juan, todos los profetas y la Ley misma se quedaron en la profecía. Pero, si ustedes aceptan su mensaje, Juan es el Elías que había de venir. El que tenga oídos para oír, que lo escuche.

Pasos paralelos de los Evangelios: Lc 16,16.  Mt 17,11-13.

 

Viernes 11 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 11,16-19

 

La comparación de Jesús es muy plástica, semejante a muchachos sin compromiso de vida, acomodados a la situación sin querer cambios que los incomoden.

 

¿Con quién puedo comparar a la gente de hoy? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: Les tocamos la flauta y ustedes no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar.

Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Con todo, se comprobará que la Sabiduría de Dios no se equivoca en sus obras.»

Pasos paralelos de los Evangelios: Lc 7,31-35; 1,15.  Mt 3,4.

 

Sábado, 12 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 17,10-13

 

En Juan culmina una etapa de la Historia de la Salvación. Él es más grande que los profetas, que con sus hechos y palabras fue dirigiendo al pueblo hasta la manifestación del Mesías prometido

 

Los discípulos le preguntaron: «¿Por qué dicen los maestros de la Ley que Elías ha de venir primero?»

Contestó Jesús: «Bien es cierto que Elías ha de venir para reordenar todas las cosas.

Pero créanme: ya vino Elías y no lo reconocieron, sino que lo trataron como se les antojó. Y así también harán sufrir al Hijo del Hombre.» Entonces los discípulos comprendieron que Jesús se refería a Juan el Bautista.

Paso paralelo del Evangelio: Mc 9,9-13.  

 

Del 13 al 19 de diciembre 2020

Del 13 al 19 de diciembre 2020

Tercera semana de Adviento

En este tiempo litúrgico del Adviento, el evangelista Juan, presenta al enviado por Dios para dar testimonio de la luz, para allanar el camino…

En los días de la semana se presentan los evangelios de Mateos donde Jesús se presenta y los últimos tres días los evangelios de la infancia según Mateo y según Lucas.


Domingo 13 de diciembre de 2020

Evangelio según Juan 1,6-8.19-28

 

La vida de Juan Bautista personalizaba el sentir del pueblo de Israel, la necesidad de penitencia y cambio, sobre todo por los que detentaban el poder. La espera del Mesías era una necesidad, por la situación de esclavitud que sufría la gente por una ley injusta, no la Torah de Moisés, sino por prescripciones impuestas por los sacerdotes y los escribas. Una situación agravada por el poder esclavista del imperio romano y por el peso insostenible de los impuestos.

 

Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz, para que todos creyeran por él. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz."¿Quién eres tú?" Juan lo declaró y no ocultó la verdad: "Yo no soy el Mesías."

Le preguntaron: "¿Quién eres, entonces? ¿Elías?" Contestó: "No lo soy." Le dijeron: "¿Eres el Profeta?" Contestó: "No." Le preguntaron de nuevo: "¿Quién eres, entonces? Pues tenemos que llevar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?" Juan contestó: "Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor."

Los enviados eran del grupo de los fariseos, y le hicieron otra pregunta: "¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Les contestó Juan: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien ustedes no conocen, y aunque viene detrás de mí, yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.", donde Juan 

Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: bautizaba.

 

Esto sucedió en Betabará, al otro lado del río Jordán

Lunes 14 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateos 21,23-27

 

 El Templo era el corazón de Israel. El lugar de oración y de culto a Yahveh que se realizaba con el sacrificio de una gran cantidad animales, sobre todo en las principales fiestas judías. Pero era también el centro del poder religioso y económico de Judea. Allí confluyan los impuestos de los judíos residentes en Judea y en la diáspora.

 

Jesús había entrado al Templo y estaba enseñando, cuando los sumos sacerdotes y las autoridades judías fueron a su encuentro para preguntarle: «¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te lo ha encargado?»

Jesús les contestó: «Yo también les voy a hacer a ustedes una pregunta. Si me la contestan, yo también les diré con qué autoridad hago todo esto.

Háblenme del bautismo que daba Juan: este asunto ¿de dónde venía: de Dios o de los hombres?»

Ellos reflexionaron: «Si decimos que este asunto venía de Dios, Él nos replicará: Pues ¿por qué no le creyeron? Y si decimos que era cosa de hombres, ¡cuidado con el pueblo!, pues todos consideran a Juan como un profeta.»

Entonces contestaron a Jesús: «No lo sabemos.» Y Jesús les replicó: «Pues yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Pasajes paralelos de los evangelios según: Mc 11,27-33. Lc 20,1-8.

 

Martes 15 de diciembre 2020

Evangelio según Mateo 21,28-32

 

Jesús se encuentra en el Templo, con los sumos sacerdotes y los ancianos, que representaban la máxima autoridad religiosa, política y económica de la sociedad. La viña representa el pueblo de Israel, el pueblo de Dios aprovechado por las autoridades del Templo.

 

Jesús agregó: «Pero, díganme su parecer. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.”  Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

Pasos paralelos del Evangelio según: Lc 15,11; 18,9-14; 7,29-30.

 

Miércoles 16 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 7,18-23

 

La relación de de Juan el Bautista con Jesús era transparente, pero los discípulos de Juan no entendía todavía que la profecía de su maestro el Bautista no llenaban las necesidades de Buenas Noticia del pueblo marginado y sin futuro. Por eso Jesús realizó signos de salvación para que comprendieran y los transmitieran a su maestro.

 

Los discípulos de Juan lo tenían informado de todo aquello. Llamó, pues, a dos de sus discípulos

y los envió a que preguntaran al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» Los hombres, al llegar donde Jesús, dijeron: «Juan Bautista nos envía a preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»

En ese momento Jesús curó a varias personas afligidas de enfermedades, de achaques y de espíritus malignos y devolvió la vista a algunos ciegos.

Contestó, pues, a los mensajeros: «Vuelvan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos se despiertan, y una buena nueva llega a los pobres.

Y ¡dichoso aquél para quien yo no soy un motivo de escándalo!»

Paso paralelo del Evangelio según: Mt 11,2-15.

 

 

Jueves 17 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 1,1-17

 

El autor del Evangelio según Mateo escribe para los cristianos de origen judía. Para ellos era importante presentar el nacimiento de Jesús en Belén, y armonizar su vida con la familia real davídica, el rey según el corazón de Dios y, con los mismos orígenes del pueblo de Israel representados en los patriarcas.

 

Libro de los orígenes de Jesucristo, hijo de David e hijo de Abraham.

Abraham fue padre de Isaac, y éste de Jacob. Jacob fue padre de Judá y de sus hermanos.

De la unión de Judá y de Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Esrón y Esrón de Aram. Aram fue padre de Aminadab, éste de Naasón y Naasón de Salmón.

Salmón fue padre de Booz y Rahab su madre. Booz fue padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé.

Jesé fue padre del Rey David. David fue padre de Salomón y su madre la que había sido la esposa de Urías.

Salomón fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá, Josafat, Joram, Ocías, Joatán, Ajaz, Ezequías,  Manasés, Amón y Josías.

Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel.

Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliacim y Eliacim de Azor. Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim y éste de Eliud. Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob.

Jacob fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

De modo que fueron catorce las generaciones desde Abraham a David; otras catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce más desde esta deportación hasta el nacimiento de Cristo.

 

Viernes 17 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 1,18-24

 

“Este Fue el principio de Jesucristo” indica el origen de la vida y la misión de Jesús. A semejanza de los grandes personajes del pueblo de Israel, Jesús se hizo hombre como nosotros para darnos la salvación plena

 

Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, Tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.

Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa.

Pasos paralelos del Evangelio: Lc1,27.35; 2,7.

 

Sábado 19 de diciembre 2020

Evangelio según Lucas 1,5-25

 

El altar era para quemar incienso en el centro del templo, ubicándose a sus alrededores un candelabro de siete brazos, forjado a martillo y una mesa recubierta en oro para las doce hogazas de pan que eran ofrecidas cada sabbath, por cada una de las doce tribus de Israel. Una cortina separaba el lugar sagrado, del santuario de los santuarios, un recinto interno reservado especialmente para Dios, al que sólo podía entrar el sumo sacerdote en la fiesta llamada “El día de expiación”.

 

Siendo Herodes rey de Judea, vivía allí un sacerdote llamado Zacarías. Pertenecía al grupo sacerdotal de Abías, y su esposa, llamada Isabel, era también descendiente de una familia de sacerdotes. Ambos eran personas muy cumplidoras a los ojos de Dios y se esmeraban en practicar todos los mandamientos y leyes del Señor

No tenían hijos, pues Isabel no podía tener familia, y los dos eran ya de edad avanzada.

Mientras Zacarías y los otros sacerdotes de su grupo estaban oficiando ante el Señor, le tocó a él en suerte, según las costumbres de los sacerdotes, entrar en el Santuario del Señor para ofrecer el incienso. Cuando llegó la hora del incienso, toda la gente estaba orando afuera, en los patios. En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie, al lado derecho del altar del incienso.

Zacarías se turbó al verlo y el temor se apoderó de él.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Isabel te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan.

Será para ti un gozo muy grande, y muchos más se alegrarán con su nacimiento, porque este hijo tuyo será un gran servidor del Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre. Por medio de él muchos hijos de Israel volverán al Señor, su Dios.

El mismo abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías, reconciliará a padres e hijos y llevará a los rebeldes a la sabiduría de los buenos. De este modo preparará al Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías dijo al ángel: «¿Quién me lo puede asegurar? Yo ya soy viejo y mi esposa también.»

El ángel contestó: «Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia. Mis palabras se cumplirán a su debido tiempo, pero tú, por no haber creído, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto ocurra.»

El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se demorase tanto en el Santuario. Cuando finalmente salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Intentaba comunicarse por señas, pues permanecía mudo.

Al terminar el tiempo de su servicio, Zacarías regresó a su casa, y poco después su esposa Isabel quedó embarazada. Durante cinco meses permaneció retirada, pensando:

«¡Qué no ha hecho por mí el Señor! Es ahora cuando quiso liberarme de mi vergüenza.»

20 al 24 de diciembre 2020 Tiempo de Adviento

20 al 24 de diciembre 2020

Tiempo de Adviento

Con este cuarto domingo de Adviento se cierra el tiempo de preparación a la Navidad con el evangelio según Lucas que anuncia la venida de Jesús.


Domingo 20 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 1,26-38

 

El compromiso matrimonial vinculaba a los esposos un año antes de la boda. Los pretendientes o desposados no vivían juntos pero adquiría varias obligaciones, como la fidelidad recíproca. La infidelidad, en ese período, era considerada un adulterio, pero si nacía un niño entre ellos, era aceptado como legítimo.

 

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.

Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.

Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»

María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si Yo soy virgen?»

Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre Ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de Ti será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo.

Para Dios, nada es imposible.»

Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en Mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.

 

Lunes 21 de diciembre 2020

Evangelio según Lucas 1,39-45

 

Hoy se repite el mismo evangelio de ayer domingo donde se recuerda la visita de María a su prima Isabel.

 

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: « ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»

 

Martes 22 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 1,46-56

 

El Magníficat es una oración de acción de gracias, lleno de referencias de textos del Antiguo Testamento, que expresa en forma extraordinaria los sentimientos de María.

 

María dijo entonces: Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su Nombre!

Muestra su misericordia siglo tras siglo  a todos aquellos que viven en su presencia.

Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes.

 Derribó a los poderosos de sus tronos  y exaltó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su siervo,  se acordó de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a sus descendientes para siempre.

María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.

 

Miércoles 23 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 1,57-66

 

Posiblemente, Isabel y Zacarías pusieron el nombre de Juan a su hijo, por ser un nombre  ligado a la familia de los Macabeos que liderizó la  defensa de la ley y de la identidad judía.

 

Cuando le llegó a Isabel su día, dio a luz un hijo, y sus vecinos y parientes se alegraron con ella al enterarse de la misericordia tan grande que el Señor le había mostrado.

Al octavo día vinieron para cumplir con el niño el rito de la circuncisión, y querían ponerle por nombre Zacarías, por llamarse así su padre. Pero la madre dijo: «No, se llamará Juan.» Los otros dijeron: «Pero si no hay nadie en tu familia que se llame así.» Preguntaron por señas al padre cómo quería que lo llamasen. Zacarías pidió una tablilla y escribió: «Su nombre es Juan», por lo que todos se quedaron extrañados. En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a alabar a Dios.

Un santo temor se apoderó del vecindario, y estos acontecimientos se comentaban en toda la región montañosa de Judea. La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: « ¿Qué va a ser este niño?» Porque comprendían que la mano del Señor estaba con él.

 

Jueves 24 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 1,67-79

 

Según el Evangelio de la infancia de Lucas, Zacarías era sacerdote, de familia sacerdotal, como lo era su esposa Isabel y su prima María, la madre de Jesús. Vivía en las montañas de Judá, en las cercanías de Jerusalem y Lucas puso en su boca este hermoso canto recabado de los Textos Sagrados del Primer Testamento.

 

Su padre, Zacarías, lleno del Espíritu Santo, empezó a recitar estos versos proféticos:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Ahora sale triunfante nuestra salvación en la casa de David, su siervo, como lo había dicho desde tiempos antiguos por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; que nos mostraría el amor que tiene a nuestros padres y cómo recuerda su santa alianza. Pues juró a nuestro padre Abraham que nos libraría de nuestros enemigos para que lo sirvamos sin temor, justos y santos, todos los días de nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo porque irás delante del Señor para prepararle sus caminos, para decir a su pueblo lo que será su salvación.

Pues van a recibir el perdón de sus pecados, obra de la misericordia de nuestro Dios, cuando venga de lo alto para visitarnos cual sol naciente, iluminando a los que viven en tinieblas, sentados en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por un sendero de paz.

 

 

Del 25 de diciembre al 1 de enero 2021

Tiempo de Navidad

La fiesta del nacimiento de Jesús es recordada por los evangelistas Lucas y Mateo. Fue durante en el tiempo del emperador Augusto y de el rey Herodes cuando en la ciudad de Belén nació el Mesías esperado, el libertador de del pueblo.

 

El sábado se celebra al diacono Esteban, primer mártir, el domingo se hace memoria de Juan el apóstol y el lunes a los santos inocentes. Y termina el año con evangelios según Lucas. Iniciaremos el año 2021 con María que presena a Jesús a los pastores y lo lleva al Templo para la circuncisión.  


Viernes 25 diciembre 2020

Noche de navidad: Nacimiento de Jesús

Evangelio según Lc 2,1-14

 

La noche de Navidad es ciertamente la noche de más trascendencia para todo el pueblo cristiano porque rompe los paradigmas del poder, de entonces y de ahora, y encarna en un niño, hijo de Dios, la salvación del pueblo. Jesús nace en Belén de Judá, la ciudad del rey David. Era esperado como rey de paz y de liberación.

Belén es una ciudad de Judá, situada no lejos del camino de montaña entre Hebrón y Jerusalén y delante del valle del Terebinto que lleva al sudoeste. Era presta para la ganadería y la agricultura. Dista unos 10 Km. de Jerusalén sobre una estrecha serranía que tiene su inicio en el sistema central. Su principal actividad era el cultivo del Olivo y la vid.

 

Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Éste fue llamado “el primer censo”, siendo Quirino gobernador de Siria.

Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa.

En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados.

Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: «Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.»

 

Día de Navidad: El Verbo de Dios se hizo hombre

Evangelio según Juan 1,1-18

 

 En el principio era el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba ante Dios en el principio. Por Él se hizo todo, y nada llegó a ser sin Él y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas,5 y las tinieblas no la impidieron.

Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz,  para que todos creyeran por él. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

El era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo. Ya estaba en el mundo, este mundo que se hizo por él, este mundo que no lo recibió. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron; .pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios.

Al creer en su Nombre

han nacido, no de sangre alguna, ni por ley de la carne,

ni por voluntad de hombre, si

no que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne, puso su tienda entre nosotros,

y hemos visto su Gloria:

la Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en

Él todo era don amoroso y verdad.

Juan dio testimonio de El;

dijo muy fuerte: «De Él yo hablaba al decir:

El que ha venido detrás de mí ya está delante de mí,

porque era antes que yo.»

De su plenitud hemos recibido todos,

y cada don amoroso preparaba otro.

Por medio de Moisés hemos recibido la Ley,

pero la verdad y el don amoroso nos llegó por medio de Jesucristo.

Nadie ha visto a Dios jamás,

pero Dios-Hijo único,

Él que está en el seno del Padre

nos lo dio a conocer.

 

Sábado 26 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 10,17-22

Las sinagogas eran, en general, rectangulares, divididas en tres naves, separadas por columnas y teniendo cada uno su propia entrada. Estás se disponían de tal forma que la comunidad estuviese en esa dirección, las puertas estaban orientadas hacia Jerusalén. A lo largo de las paredes, había bancos para los fieles, en medio, del lado santo donde se conservaban los libros sagrados, se encontraba un lugar alto donde estaba el pupitre del presidente de la asamblea y del lector, además de lámparas, trompetas, y tapices.

 

¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas.

Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos.

Cuando sean arrestados, no se preocupen por lo que van a decir, ni cómo han de hablar. Llegado ese momento, se les comunicará lo que tengan que decir. Pues no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.

Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten, y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán.

Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

 

Pasos paralelos de los Evangelios: Mc 13,9-13. Lc10,3; 21,12-19; 12,11-12. Jn 16,1-4.

Del 25 de diciembre al 1 de enero 2021

Domingo 27 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 2,22-40

 

La purificación de una parturienta se llevaba a cabo después de cuarenta días de haber nacido un hijo, y después de 84 días si la nacida era mujer. Consistía en el ofrecimiento de un cordero o  una pareja de tórtolas si eran pobres (cf Lv 12).

 

Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.

Había entonces en Jerusalén un hombre muy piadoso y cumplidor a los ojos de Dios, llamado Simeón. Este hombre esperaba el día en que Dios atendiera a Israel, y el Espíritu Santo estaba con él.  Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto al Mesías del Señor. El Espíritu también lo llevó al Templo en aquel momento.

Como los padres traían al niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras:

Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho.

Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones  y gloria de tu pueblo, Israel.

Su padre y su madre estaban maravillados por todo lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, este niño traerá a la gente de Israel caída o resurrección. Será una señal de contradicción, mientras a ti misma una espada te atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres.»

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre  que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre  que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

 

Lunes 28 de diciembre de 2020

Evangelio según Mateo 2,13-18

 

Ramá fue una localidad de Benjamín, situada al norte de Guibeá y Jerusalén, en la ruta de Jerusalén hacia el norte, no lejos de la frontera del Reino del norte. Basá de Israel fortificó la ciudad, pero Asá de Judá  se lo impidió. Cerca de Ramá se encontraba la tumba de Raquel.

 

Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.»

José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del pro feta: Llamé de Egipto a mi hijo.

Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta de que los Magos lo habían engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores.

Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Jeremías: En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos; éstos ya no están, y no quiere que la consuelen.

 

Martes 29 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 2,22-35

 

El reconocimiento de Simeón es el reconocimiento de Israel de Jesús como enviado de Dios.

 

Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.

Había entonces en Jerusalén un hombre muy piadoso y cumplidor a los ojos de Dios, llamado Simeón. Este hombre esperaba el día en que Dios atendiera a Israel, y el Espíritu Santo estaba con él.  Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto al Mesías del Señor. El Espíritu también lo llevó al Templo en aquel momento.

Como los padres traían al niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras:

Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho.

Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones  y gloria de tu pueblo, Israel.

Su padre y su madre estaban maravillados por todo lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, este niño traerá a la gente de Israel caída o resurrección. Será una señal de contradicción, mientras a ti misma una espada te atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres.»

 

Miércoles 30 de diciembre de 2020

Evangelio según Lucas 2,36-40

 

Fanuel, cuyo significado es “delante de Dios”, fue un personaje de la tribu de Aser, padre de la profetisa Ana, la cual el día de la presentación de Jesús en el templo se puso a glorificar a Dios y a hablar del niño.

 

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre  que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre  que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

 

Jueves 31 de diciembre de 20120

Evangelio según Juan, 1,1-18

 

Este último día del año civil se nos propone nuevamente el Prólogo de Evangelio según Juan. Está allí para indicar el inicio de un fin del tiempo y el inicio de un ciclo, para reiniciar una nueva creación en Cristo, el nuevo Jesuá.

 

En el principio era el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba ante Dios en el principio. Por él se hizo todo, y nada llegó a ser sin él. Lo que fue hecho tenía vida en él, y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la impidieron.

Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz,7 para que todos creyeran por él. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

El era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo. Ya estaba en el mundo,10 este mundo que se hizo por él,10 este mundo que no lo recibió.

Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios. Al creer en su Nombre han nacido, no de sangre alguna, ni por ley de la carne, ni por voluntad de hombre, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en él todo era don amoroso y verdad.

Juan dio testimonio de él; dijo muy fuerte: «De él yo hablaba al decir: El que ha venido detrás de mí ya está delante de mí, porque era antes que yo.»

De su plenitud hemos recibido todos, y cada don amoroso preparaba otro. Por medio de Moisés hemos recibido la Ley, pero la verdad y el don amoroso nos llegó por medio de Jesucristo.

Nadie ha visto a Dios jamás, pero Dios-Hijo único, Él que está en el seno del Padre nos lo dio a conocer.

 

 

 

Viernes 1 de enero de 2021

Santa María Madre de Dios

Evangelio según Lucas 2,16-21

 

Con una breve narración Lucas nos presenta la realidad del nacimiento de Jesús, en una humilde vivienda, reconocido por los pobres de Belén y, como todo niño judío, circuncidado al octavo día.

 

Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del niño. Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían.

María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.

Después los pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, tal como los ángeles se lo habían anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada.

 

 

Sábado 2 de enero de 2021

Evangelio según Juan 1,19-28

 

Juan el Bautista ejerció su misión desde el desierto, llamando a un cambio de vida y bautizaba en el Jordán. Esta predicación molestaba a los sacerdotes y levitas, por contrastar con el culto del Templo y con sus vidas llenas de injusticias.

 

Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: « ¿Quién eres tú?» Juan lo declaró y no ocultó la verdad; y declaró: «Yo no soy el Mesías.»

Le preguntaron: « ¿Quién eres, entonces? ¿Elías?» Contestó: «No lo soy.» Le dijeron: « ¿Eres el Profeta?» Contestó: «No.» Entonces le dijeron: « ¿Quién eres, entonces? Pues tenemos que llevar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan contestó: «Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor.»

Los enviados eran del grupo de los fariseos, y le hicieron otra pregunta: « ¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Les contestó Juan: «Yo bautizo con agua, pero en me dio de ustedes hay uno a quien ustedes no conocen, y aunque viene detrás de mí, yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.»

Esto sucedió en Betabará, al otro lado del río Jordán, donde Juan bautizaba.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc 3,15. Mt17,10-13;  3,3.