30 de agosto al 5 de septiembre 2020
6 al 12 de septiembre 2020
13 al 19 de septiembre 2020
20 al 26 de septiembre 2020
27 de septiembre al 3 de octubre 2020
30 de agosto al 5 de septiembre 2020

Los temas de los cinco domingos de los evangelios de Mateo son los siguientes: - el anuncio de la pasión y muerte; - la corrección del hermano y la oración en común; el perdón al hermano; los trabajadores en la viña de Israel. El primer tema es sobre el anuncio de la muerte de Jesús, y los tres temas siguientes tienen que ver con nuestro próximo y el quinto con el reino de los cielos.

El lunes 31 de agosto inicia la lectura continuada de Lucas, en la sinagoga de Nazaret. Lecturas que se extenderá hasta el final del año litúrgico el sábado 28 de noviembre.


 

30 de agosto al 5 de septiembre 2020

Vigésima segunda Semana del tiempo ordinario

 

Continúa la lectura dominical del Evangelio según Mateo del “Ciclo A” donde Jesús anuncia a sus discípulos su decisión de ir a Jerusalén. Las enseñanzas de los pasos siguientes, del Maestro a sus discípulos, destacan la prioridad del Reino de Dios y la necesidad de pasar la prueba y la cruz para conseguir la verdadera vida.

La lectura continua de Lucas nos presenta a Jesús en Nazaret (el lunes) proclamando su misión y hablando con autoridad, y sus enseñanzas en Cafarnaum (el martes) que se unen a la curación de un endemoniado, que consiste en el desvelar la mentira.

El día miércoles continúa la acción de Jesús en Cafarnaum y en la casa de Simón y cura innumerables enfermos, pero, cansado se retira a un lugar solitario. El jueves se presenta la pesca infructuosa de Simón y la rica pesca hecha siguiendo la palabra de Jesús. El viernes, a través de proverbios hebreos, Jesús indica la novedad de su misión y el sábado el Mesías reclama que la vida viene antes de la ley uniéndose al mensaje del domingo.


Domingo 30 de agosto 2020

Evangelio según Mateo 16,21-27

 

Satanás, en la Sagrada Escritura, representa al enemigo, al falsificador. Pedro es egoísta o ama a Jesús de una manera humana, todavía no había comprendido la misión de Jesús.

 

A partir de ese día, Jesucristo comenzó a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley lo iban a hacer sufrir mucho, que incluso debía ser ejecutado y que resucitaría al tercer día.

Pedro lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: «¡Dios no lo permita, Señor! Nunca te sucederán tales cosas.» Pero Jesús se volvió y le dijo: «¡Retírate y ponte detrás de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar. Tus ambiciones no son las de Dios, sino las de los hombres.»

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará. ¿De qué le serviría a uno ganar el mundo entero si se destruye a sí mismo? ¿Qué dará para rescatarse a sí mismo?

Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc 9,23-27; 14,27; 17,33. Mc 8,34; 9,1.

 

Lunes 31 de agosto de 2020

Evangelio según Lucas 4,16-30

 

Nazaret era una aldea de Galilea situada a 24 Km al sudoeste de Tiberíades (actualmente es Nasira) y a seis Km de Séforis, la capital de Galilea. Allí Jesús anuncia su misión en una asamblea sabatina del pueblo.

 

Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos 1 y proclamar el año de gracia del Señor.

Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»

Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: « ¡Pensar que es el hijo de José!» Jesús les dijo: «Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: Médico, cúrate a ti mismo. Realiza también aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaúm.»

Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y una gran hambre asoló a todo el país. Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»

Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 13,53-58. Mc 6,1-6.

 

Martes 1 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 4,31-37

 

Jesús acostumbraba, como judío observante, reunirse los días sábado para escuchar las enseñanzas de la Torah. En esas reuniones se leía la ley, se hacían los comentarios al texto y se cantaban salmos. Jesús aprovecha las reuniones para dar a conocer su misión.

 

Jesús bajó a Cafarnaúm, pueblo de Galilea. Enseñaba a la gente en las reuniones de los sábados, y su enseñanza hacía gran impacto sobre la gente, porque hablaba con autoridad.

Se hallaba en la sinagoga un hombre endemoniado, y empezó a gritar: « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: Tú eres el Santo de Dios.» Jesús amenazó al demonio, ordenándole: «Cállate y sal de ese hombre.» El demonio lo arrojó al suelo, pero luego salió de él sin hacerle daño alguno.

La gente quedó aterrada y se decían unos a otros: « ¿Qué significa esto? ¿Con qué autoridad y poder manda a los demonios? ¡Y miren cómo se van!» Con esto la fama de Jesús se propagaba por todos los alrededores.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 1,21-28. Mt 7,28-29.

 

Miércoles 2 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 4,38-44

 

Simón, a quien Jesús nombró Pedro, habitaba con su suegra en la ciudad de Cafarnaúm y Jesús se hospedaba en su casa.

 

Al salir Jesús de la sinagoga fue a casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella. Jesús se inclinó hacia ella, dio una orden a la fiebre y ésta desapareció. Ella se levantó al instante y se puso a atenderlos.

Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno. También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él los amenazaba y no les permitía decir que él era el Mesías, porque lo sabían.

Jesús salió al amanecer y se fue a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, y los que pudieron dar con él le insistían para que no se fuera de su pueblo. Pero Jesús les dijo: «Yo tengo que anunciar también a las otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.» Salió, pues, a predicar por las sinagogas del país judío.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 1,29-39. Mt 8,14-17.

 

Jueves 3 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 5,1-11

 

La gente se agolpaban alrededor de Jesús para escucharle porque pronunciaba Palabras de Dios, es decir, anunciaba Buenas Noticias con autoridad.

 

Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar.» Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.» Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres.». En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 4,18-22. Mc 1,16-20.

 

Viernes 4 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 5,33-39

 

El ayuno es abstinencia total o parcial de alimento y bebidas, también puede ser de relaciones sexuales. El ayuno formaba parte de los ritos de penitencia (cf. 1 Sm 7,6. Jl 1,14; 2,15). Se proclamaban días de ayuno para implorar a Dios la lluvia que se hacia esperar demasiado. Los fariseos ayunaban dos veces por semana, igual a los discípulos de Juan el Bautista.

 

Algunos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y rezan sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos, mientras que los tuyos comen y beben.»

Jesús les respondió: «Ustedes no pueden obligar a los compañeros del novio a que ayunen mientras el novio está con ellos.

Llegará el momento en que les será quitado el novio, y entonces ayunarán.»

Jesús les propuso además esta comparación: «Nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo? Nadie echa tampoco vino nuevo en envases de cuero viejos; si lo hace, el vino nuevo hará reventar los envases, se derramará el vino y se perderán también los envases. Pongan el vino nuevo en envases nuevos.

Y miren: el que esté acostumbrado al añejo no querrá vino nuevo, sino que dirá: El añejo es el bueno.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 9,14-17. Mc 2,18-22.

 

Sábado 5 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,1-5

 

Panes ácimos son tortas delgadas y sin levaduras, se amasaban cuando surgía un compromiso imprevisto (cf. Gn 18,6; 19,3 cf Ex 12,33s) y en tiempo de la recolección (cf. Rut 2,14. Jos 5,11); estaban prescritas para todos los sacrificios que entraba el pan (cf. Lv 2,4,11; 7,12; 8,2. Nm 6,15. Ex 23,18;34,25. Lv 7,13; 23,17: el pan fermentado no sirve para las ofrendas). Eran obligatorias, además, como panes de la proposición y durante de los siete días de la fiesta de los ácimos (Ex 2,15-20; 23,15; 34,18. Dt 16,1-8), antigua fiesta cananea que adoptaron los israelitas y la que más tarde dieron carácter histórico asociándola con la Pascua.

 

Un sábado, Jesús atravesaba unos sembrados, y sus discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y se comían el grano. Algunos fariseos les dijeron: « ¿Por qué hacen lo que no está permitido hacer en día sábado?» Jesús les respondió: « ¿Ustedes no han leído lo que hizo David, y con él sus hombres, un día que tuvieron hambre? Pues entró en la Casa de Dios, tomó los panes de la ofrenda, los comió y les dio también a sus hombres, a pesar de que sólo estaba permitido a los sacerdotes comer de ese pan.» Y Jesús añadió: «El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 12,1-8. Mc 2,23-28

6 al 12 de septiembre 2020

6 al 12 de septiembre 2020

Vigésima tercera Semana del tiempo ordinario

 

Este domingo, en la lectura del Evangelio según Mateo, Jesús nos muestra la necesidad de la hermandad y de una comunidad activa en el bien.

 

El lunes continúa la lectura de Lucas con una curación en sábado en contra de la ley estricta e injusta de los fariseos y, llama a 12 de sus discípulos para un seguimiento más cercano, confirmándolos con numerosos signos.

El miércoles Jesús proclama las bienaventuranzas, que en Lucas se reducen a 4, y las malaventuranzas. El jueves la regla de oro “hagan a los demás lo que quieren recibir” y finalmente la ley del amor a los enemigos. Termina la semana con la práctica de la voluntad del Señor.


Domingo 6 de septiembre de 2020

Evangelio según Mateo 18,15-20

 

Las comunidades primitivas necesitaban de las enseñanzas de Jesús que recordaba raíces del mundo de la sabiduría bíblica, para renovarse y ser fieles al seguimiento del Maestro.

 

Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano.

Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos.

Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano. Yo les digo: «Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo. Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá.

 Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc 17,3. Jn 15,7.15.

 

Lunes 7 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,6-11

 

María y José impusieron el nombre de Jesús a su propio hijo. Jesús fue el sujeto de las profecías, el Mesías esperado. Es Iehosua, o sea, Yhaveh salva. Es el nombre propio del hijo de María y el nombre que más se acerca a su vocación: el Dios que salva.

 

Otro sábado Jesús había entrado en la sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía paralizada la mano derecha. Los maestros de la Ley y los fariseos espiaban a Jesús para ver si hacía una curación en día sábado y encontrar así motivo para acusarlo.

Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio.» El se levantó y permaneció de pie. Entonces Jesús les dijo: «A ustedes les pregunto: ¿Qué permite hacer la Ley en día sábado: hacer el bien o hacer daño, salvar una vida o destruirla?»

Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Lo hizo, y su mano quedó sana. Pero ellos se llenaron de rabia y comenzaron a discutir entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 12,9-14. Mc 3,1-6. Lc 13,10-17.

 

Martes 8 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,12-19

 

La curación se consideraba, de hecho, el resultado de un ritual al que se sometía a un enfermo y  no tanto por los efectos de la medicina. Muestra de ello se encuentra en el Levítico 13-14, en relación con enfermedades cutáneas, identificadas a menudo de lepra.

La sanación podía ser obra de algún taumaturgo (cf. Mt 11,5; Jn 9,2s), o de algún dios curador que actuaba por mediación de sus sacerdotes y profetas (2R 5,1-19). En algunos casos tenía valor de signo.

 

En aquellos días se fue a orar a un cerro y pasó toda la noche en oración con Dios. Al llegar el día llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los que llamó apóstoles: Simón, al que le dio el nombre de Pedro, y su hermano Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, apodado Zelote, Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un numeroso grupo de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén y también de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades; también los atormentados por espíritus malos recibían curación.

Por eso cada cual trataba de tocarlo, porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 10,1-4; 4,24-25. Mc 3,13-19; 3,7-12.

 

Miércoles 9 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,20-26

 

Los pobres, en el texto bíblico, son aquellos que ponen toda su confianza en Dios, a semejanza de los que nada poseen y todo lo esperan de Dios, y trabajan animosamente para aprovechar los dones del Señor que todo ser humano posee desde su nacimiento.

 

El, entonces, dirigió la mirada hacia sus discípulos y les dijo:

«Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. 21 Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Felices ustedes los que lloran, porque reirán.

Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres.

Pero ¡pobres de ustedes, los ricos, porque tienen ya su consuelo!

¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!

¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena!

¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!

Pasos paralelos en el Evangelio según: Mt 5,1-12.

 

Jueves 10 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,27-38

 

El amor a los enemigos es un mandamiento explícito de Jesús (Mt 5,44; Lc 6,27,35) aunque algunos autores afirman que está implícito en las enseñanzas del P.T.

 

Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido.

Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores.

Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 5,39-46; 7,1-2.12. Lc 12,33. Mc 4,24.

 

Viernes 11 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,39-42

 

El ojo es el órgano de la visión y espejo del alma. Es el principal instrumento del conocimiento (cf. Job 24,15) así pues fuera de los ojos significa “sin saberlo” (cf. Nm 15,24), el hombre del ojo abierto es el vidente (cf. Nm 24,3.15). Lo que no se entiende permanece oculto a los ojos (Lc 19,42).

 

Jesús les puso también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en algún hoyo.

El discípulo no está por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá a su maestro.

¿Y por qué te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en un ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘’Hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo’’, si tú no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano.

Pasos paralelos en los Evangelios Según: Mt 15,14; 10,24-25;12,33-35. Jn 13,16; 15,20.

 

Sábado 12 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 6,43-49

 

Betfagé, la aldea donde Jesús consiguió el burrito, significa casa de los higos. La cosecha principal se da en agosto y era uno de los tres frutos más importantes de la Palestina bíblica, junto al sicómoro y la uva.

 

No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni tampoco árbol malo que dé frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de los espinos ni se sacan uvas de las zarzas. Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón, mientras que el malo, de su fondo malo saca cosas malas. La boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me llaman: ¡Señor! ¡Señor!, y no hacen lo que digo?

Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica.  Se parece a un hombre que construyó una casa; cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca; vino una inundación y la corriente se precipitó sobre la casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida.

Por el contrario, el que escucha, pero no pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. La corriente se precipitó sobre ella y en seguida se desmoronó, siendo grande el desastre de aquella casa.

Pasos paralelos en el Evangelio Según: Mt 12,33-35; 7,16-18.21.24-27.

13 al 19 de septiembre 2020

13 al 19 de septiembre 2020

Vigésima cuarta Semana del tiempo ordinario

 

La lectura de la perícopa evangélica de este domingo nos presenta la parábola del perdón. No puede haber límite al perdón por ser todos/as hijos/as de Dios y hermanos/as en Cristo Jesús.

 

Los evangelios continuados de Lucas, desde el lunes hasta el sábado, nos presentan los siguientes temas: la fe del centurión romano, la viuda de Naim, Jesús ser humano, la mujer pecadora, las mujeres seguidoras de Jesús y la semilla como palabra de Dios.


Domingo 13 de septiembre de 2020

Evangelio según Mateo 18,21-35

 

La gematría o significado de los números, en el mundo de Jesús, era una forma simbólica de decir y entender las cosas. Setenta veces siete quería decir en forma indefinida. Para Dios no hay límites en el perdón y si el hombre quiere asemejarse a Él tiene que actuar de la misma manera.

 

Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»

«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.»

El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?Lc 12,58 Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»

Pasos paralelos en el Evangelio Según: Lc 7,42; 23,24.

 

Lunes 14 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 7,1-10

 

Centurión, o capitán, era un oficial romano que mandaba una centuria, la unidad más reducida de la infantería romana, que constaba de sesenta a cien soldados.

 

Cuando terminó de enseñar al pueblo con estas palabras, Jesús entró en Cafarnaúm.

Había allí un capitán que tenía un sirviente muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar de Jesús, le envió algunos judíos importantes para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: «Este hombre se merece que le hagas este favor, pues ama a nuestro pueblo y nos ha construido una sinagoga.»

Jesús se puso en camino con ellos. No estaban ya lejos de la casa cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: «Señor, no te molestes, pues ¿quién soy yo, para que entres bajo mi techo? Por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente donde ti. Basta que tú digas una palabra y mi sirviente se sanará. Yo mismo, a pesar de que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le ordeno a uno: “Vete”, va; y si le digo a otro: “Ven”, viene; y si digo a mi sirviente: “Has esto”, lo hace.»

Al oír estas palabras, Jesús quedó admirado, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Les aseguro que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande.»

Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 8,5-10.13. Jn 4,46-54.

 

Martes 15 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 7,11-17

 

Naim es una pequeña aldea que todavía lleva este nombre en la llanura de Jezreel, unos cuantos Km al sur de Nazaret, en el borde del Hermón menor, y generalmente se le acepta como el escenario del relato evangélico de la siguiente perícopa.

 

 Jesús se dirigió poco después a un pueblo llamado Naín, y con él iban sus discípulos y un buen número de personas. Cuando llegó a la puerta del pueblo, sacaban a enterrar a un muerto: era el hijo único de su madre, que era viuda, y mucha gente del pueblo la acompañaba.

Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Dijo Jesús entonces: «Joven, yo te lo mando, levántate.» Se incorporó el muerto inmediatamente y se puso a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.

Un santo temor se apoderó de todos y alababan a Dios, diciendo: «Es un gran profeta el que nos ha llegado. Dios ha visitado a su pueblo.» Lo mismo se rumoreaba de él en todo el país judío y en sus alrededores.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 8,3; 16,14. Lc 1,68.

 

Miércoles 16 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 7,31-35

 

Juan Bautista es hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel (Lc 1,5). El escritor judío Josefo hace referencia a la actividad de Juan el Bautista, que fue profeta en el año 27-28 de nuestra era (Ant. 18,116-119).

 

¿Con quién puedo comparar a los hombres del tiempo presente? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: ‘’Les tocamos la flauta y no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar. ’’

Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la Sabiduría la reconocen en su manera de actuar.»

Pasos paralelos en los Evangelios Según: Mt11,16-19. Jn 6,35.

 

Jueves 17 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 7,36-50

 

Los judíos comían sentados a una mesa como lo hacemos nosotros, pero en las fiestas se colocaban divanes con almohadones para que la gente se reclinase y descansase con comodidad, ocupando lugares según la categoría de cada uno.

 

Un fariseo invitó a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se reclinó en el sofá para comer. En aquel pueblo había una mujer conocida como una pecadora; al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, tomó un frasco de perfume, se colocó detrás de él, a sus pies, y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello. Luego le besaba los pies y derramaba sobre ellos el perfume.

Al ver esto el fariseo que lo había invitado, se dijo interiormente: «Si este hombre fuera profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora, conocería a la mujer y lo que vale.»

Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón contestó: «Habla, Maestro.» Y Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a ambos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?»

Simón le contestó: «Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Y Jesús le dijo: «Has juzgado bien.»

Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me has recibido con un beso, pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies de besos. Tú no me ungiste la cabeza con aceite; ella, en cambio, ha derramado perfume sobre mis pies.

Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que ha manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra poco amor.»

Jesús dijo después a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados». Y los que estaban con él a la mesa empezaron a pensar: «¿Así que ahora pretende perdonar pecados?»

Pero de nuevo Jesús se dirigió a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.».

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 16,14; 21,31.  Jn 4,18-19.

 

Viernes 18 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 8,1-3

 

Las mujeres son testigos importantes y únicos en la vida de Jesús. Las encontramos en: Mt 14,21; Mt 27,55. Mt 28,15. Mc 15,40. Lc 8,2; 11,27; 23,27; 23,49,55; 24,1,10,22,24. Además hay muchas mujeres que están citadas en singular, y tuvieron que ver en forma extraordinaria con la vida de Jesús, como: María su madre, la Magdalena, Marta la hermana de Lázaro, María la madre de Santiago y de José, la madre de los hijos de Zebedeos, Salomé, la samaritana y otras.

 

Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había curado de espíritus malos o de enfermedades: María, por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de un administrador de Herodes, llamado Cuza; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios recursos.

Pasos paralelos en los Evangelios Según: Mt 4,23; 9,35; 8,29; 27,55-56. Mc 1,39; 15,40-41. Lc 4,43-44; 23,49; 24,10. Jn 19,25.

 

Sábado 19 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 8,4-15

 

La parábola es semejante a una alegoría para ilustrar una verdad espiritual con ejemplos de la vida real, del ambiente campesino y familiar donde predicaba Jesús. El reino de los cielos es semejante a: la semilla, el campo, las monedas, etc. Jesús contó más de 40 parábolas.

 

Un día se congregó un gran número de personas, pues la gente venía a verlo de todas las ciudades, y Jesús se puso a hablarles por medio de comparaciones o parábolas:

«El sembrador salió a sembrar. Al ir sembrando, una parte del grano cayó a lo largo del camino, lo pisotearon y las aves del cielo lo comieron.  Otra parte cayó sobre rocas; brotó, pero luego se secó por falta de humedad. Otra cayó entre espinos, y los espinos crecieron con la semilla y la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, creció y produjo el ciento por uno.» Al terminar, Jesús exclamó: «Escuchen, pues, si ustedes tienen oídos para oír.»

Sus discípulos le preguntaron qué quería decir aquella comparación. Jesús les contestó: «A ustedes se les concede conocer los misterios del Reino de Dios, mientras que a los demás les llega en parábolas. Así, pues, mirando no ven y oyendo no comprenden.

Aprendan lo que significa esta comparación: La semilla es la palabra de Dios. Los que están a lo largo del camino son los que han escuchado la palabra, pero después viene el diablo y la arranca de su corazón, pues no quiere que crean y se salven. Lo que cayó sobre la roca son los que, al escuchar la palabra, la acogen con alegría, pero no tienen raíz; no creen más que por un tiempo y fallan en la hora de la prueba. Lo que cayó entre espinos son los que han escuchado, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida los ahogan mientras van caminando, y no llegan a madurar. Y lo que cae en tierra buena son los que reciben la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y, perseverando, dan fruto.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 4,14-20. Mt 13,10-11.13.18-23.

20 al 26 de septiembre 2020

20 al 26 de septiembre 2020

Vigésima quinta Semana del tiempo ordinario

 

Este domingo se nos presenta la parábola del empleador. El pago es la totalidad del servicio y disponibilidad del obrero y no se mide solamente con horas de trabajo.

 

En la semana leemos las perícopas de Lucas que nos hablan de: la lámpara encendida puesta para iluminar, los verdaderos hermanos de Jesús, las condiciones para ser discípulos de Jesús, el problema de Herodes, un nuevo anuncio de la pasión y muerte de Jesús.


Domingo 20 de septiembre de 2020

Evangelio según Mateo 20,1-16

 

Un denario de plata era el salario de un obrero en el tiempo de Jesús. La situación de injusticia creada por el imperio romano y también por la ley mosaica inclemente, había creado una gran cantidad de judíos necesitados de trabajar, esclavos libres, por haber perdido sus propiedades arrebatadas por impuestos exagerados.

 

Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su viña.

Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su viña.

Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados, les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.

Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó: «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?» Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»

Al anochecer, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.» Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata). Cuan do llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario. Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.

Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.» El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día? Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso y tú envidioso?»

Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»

 

Lunes 21 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 8,16-18

 

La luz está relacionada con el gozo, la bendición y la vida, en contraste con el dolor, la adversidad y la muerte (cf. Gn 1,3s; Jb 10,22; 18,5s). En tiempos primitivos ya significaba la presencia y el favor de Dios (cf. salmo 27,1. Is 9,2. 2Cor 4,6), en contraste con el juicio de Dios (Am 5,18). De esta y otra fuente surge un dualismo efectivo muy marcado entre la luz y la tiniebla, es decir, entre el bien y el mal.

 

Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para colocarla debajo de la cama. Por el contrario, la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. No hay nada escondido que no deba ser descubierto, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse y salir a la luz. Por tanto, fíjense bien en la manera como escuchan. Porque al que produce se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 4,21-25. Mt 5,15; 10,26.  Lc 11,33. Jn 18,12.

 

Martes 22 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 8,19-21

 

El parentesco consistía básicamente en la posesión de una misma sangre, y era más fuerte cuanto más cercana a su origen en la casa del padre, pero no se perdía en las ramificaciones más alejadas de la relación familiar. El término primos no existía en el idioma hebreo pero si en el griego-koiné. Desde allí la confusión surgida para determinar si Jesús tenía hermanos o solamente primos.

 

Su madre y sus hermanos querían verlo, pero no podían llegar hasta él por el gentío que había. Alguien dio a Jesús este recado: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Jesús respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 3,31-35. Mt 12,46-50.

 

Evangelio según Lucas 9,1-6

Miércoles 23 de septiembre de 2020

 

El seguimiento de Jesús implica fe y abandono en Dios. Los requerimientos elegidos por el Maestro varían según los evangelistas, pero todos subrayan la necesidad de ser de ejemplo de desprendimiento y de confianza plena  en la providencia.

 

Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar todos los malos espíritus y poder para curar enfermedades. Después los envió a anunciar el Reino de Dios y devolver la salud a las personas.

Les dijo: «No lleven nada para el camino: ni bolsa colgada del bastón, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto. Cuando los reciban en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Pero donde no los quieran recibir, no salgan del pueblo sin antes sacudir el polvo de sus pies: esto será un testimonio contra ellos.»

Ellos partieron a recorrer los pueblos; predicaban la Buena Nueva y hacían curaciones en todos los lugares.

Pasos paralelos los Evangelios según: Mt 10,1-5.8.9-14. Mc 6,7-13.

 

Jueves 24 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,7-9

 

Herodes Antipa, hijo de Herodes el grande, heredó los territorios de Galilea y Perea. En los evangelios ocupa un lugar prominente, principalmente por su participación en el encarcelamiento y ejecución de Juan el Bautista (Mr 6,14-28) y por su breve encuentro con Jesús, cuando este le fue enviado por Pilatos para ser juzgado (Lc. 23,7ss).

 

El virrey Herodes se enteró de todo lo que estaba ocurriendo y no sabía qué pensar, porque unos decían: «Es Juan, que ha resucitado de entre los muertos»;  y otros: «Es Elías que ha reaparecido»; y otros: «Es alguno de los antiguos profetas que ha resucitado.» Pero Herodes se decía: «A Juan le hice cortar la cabeza. ¿Quién es entonces éste, del cual me cuentan cosas tan raras?» Y tenía ganas de verlo.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 4,14-16. Mt 14,1-2.

 

Viernes 25 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,18-22

 

El profeta Elías, el tesbita de Galaad, vivió y profetizó en el Reino del Norte, en el siglo IX, durante el reinado de Ajab y Jezabel. Fue un profeta popular que realizó milagros y llevó esperanza a la gente humilde. Era todavía recordado y admirado en el tiempo de Jesús.

 

Un día Jesús se había apartado un poco para orar, pero sus discípulos estaban con él. Entonces les preguntó: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo?»

Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, y otros que eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado.» Entonces les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro respondió: «Tú eres el Cristo de Dios.»

Jesús les hizo esta advertencia: «No se lo digan a nadie».

Y les decía: «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después resucitará.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 8,27-30; 8,31. Mt 16,13-21.

 

Sábado 26 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,43b-45

 

Es necesario al discípulo del sabio “escuchar” (cf. Sl 34,12); si “escucha” se le alaba (cf. Pr 8,34), porque escuchar y adquirir la sabiduría son lo mismo (Pr 23,19).

Escuchar, la actitud que el suplicante espera de Dios misericordioso (cf. Ex 22,26), al cual clama y suplica (Sl 4,2). Si Dios no escucha sólo puede deberse a la maldad de los hombres (Is 59,1-3), ya que escuchar supone reciprocidad.

 

Mientras todos quedaban admirados por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen y recuerden lo que ahora les digo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres.» Pero ellos no entendieron estas palabras. Algo les impedía comprender lo que significaban, y no se atrevían a pedirle una aclaración.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,22. Mc 9,30-32.

27 de septiembre al 3 de octubre 2020

27 de septiembre al 3 de octubre 2020

Vigésima sexta Semana del tiempo ordinario

El evangelio según Mateo nos descubre el corazón del ser humano. Quiere enseñarnos que unos quisieran seguir con firmeza a Jesús, pero no se atreven, y se acomodan al mundo, mientras otros no quisieran, pero prevalece la bondad y determinación de su corazón.

Los seis días de lectura continuada de Lucas presentan los siguientes temas: las condiciones para seguir Jesús, la escogencia de los 72 discípulos, el reclamo a las Ciudades del Lago por su incredulidad no obstante los innumerables milagros allí realizados, y finalmente a Jesús animando a sus discípulos a su seguimiento prometiendo protección y seguridad.


Domingo 27 de septiembre de 2020

Evangelio según Mateo 21,28-32

 

El mal y el bien nunca se pueden dividir netamente. Los dos caminos del salmo uno, se entremezclan, y solamente se puede descubrir los sentimientos predominantes a través de las obras.

 

Jesús agregó: «Pero, díganme su parecer. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

Pasos paralelos en el Evangelio según: Lc 15,11s; 18,9-14; 7,29-30; 7,37-50.

 

 

Lunes 28 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,46-50

 

La palabra gusano designa en primer lugar a los coleópteros y sus larvas y la cochinilla, también se emplea para los insectos de similares características. Los dolores abdominales generalmente se atribuían a una infección de gusanos, que, al ser expulsados del cuerpo, anunciaban la muerte. Son el símbolo de la descomposición total de los impíos en el último día.

 

Y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo; pues es mejor para ti entrar con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos al Infierno, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga. Pues el mismo fuego los conservará.

La sal es buena, pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se lo devolverán? Tengan sal en ustedes y vivan en paz unos con otros.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 18,1-5; 10,40; 9,38-40. Mc 9,33-40.

 

 

Martes 29 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,51-56

 

Los samaritanos eran los residentes de Samaria: El historiador Flavio Josefo y los rabinos los llaman también cuteos por ser, parte de ellos, originarios de Cutá, región de Mesopotámica (2 R 17,24-30). Ellos no aceptaron el canon completo de la Torah judía sino solamente los “escritos de Moisés”, o sea, el Pentateuco. Los samaritanos y los habitantes de Jerusalén se trataban con desprecio recíproco

 

Como ya se acercaba el tiempo en que sería llevado al cielo, Jesús emprendió resueltamente el camino a Jerusalén. Envió mensajeros delante de Él, que fueron y entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento. Pero los samaritanos no lo quisieron recibir porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto sus discípulos Santiago y Juan, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que los consuma?» Pero Jesús se volvió y los reprendió. Y continuaron el camino hacia otra aldea.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 19,1. Mc 10,1. Lc 2,38.

 

 

Miércoles 30 de septiembre de 2020

Evangelio según Lucas 9,57-62

 

Las rutas tuvieron especial importancia en el ministerio de Jesús, en particular la de Galilea hacia Jerusalén, y en la expansión de la Buena Noticia por Palestina, Asia Menor y Grecia. En general los caminos de la mayoría de las rutas eran estrechos, ya que se hacían para las caravanas, cuyos animales caminaban en fila. Jesús se hace Camino para toda la humanidad

 

Mientras iban de camino, alguien le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le contestó: «Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene donde recostar la cabeza.»

Jesús dijo a otro: «Sígueme». El contestó: «Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.» Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve a anunciar el Reino de Dios.»

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia.» Jesús le contestó: «El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»

Paso paralelo en el Evangelio según: Mt 8,18-22.

 

 

Jueves 1 de octubre de 2020

Evangelio según Lucas 10,1-12

 

Sodoma era la principal ciudad de la Pentápolis cananea, situada a orillas del mar muerto. Allí vivió Lot, el sobrino de Abraham, y la ciudad fue destruida a causa de los vicios, la corrupción, convirtiéndose así en símbolo de inmoralidad, según narra el Génesis (Gn 13,10-19,28).

 

Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos, delante de Él, a todas las ciudades y lugares adonde debía ir. Les dijo: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos.

Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la bendición volverá a ustedes. Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario.

No vayan de casa en casa. Cuan do entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que les sirvan, sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes.

Pero si entran en una ciudad y no quieren recibirles, vayan a sus plazas y digan: Nos sacudimos y les dejamos hasta el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestros pies. Con todo, sépanlo bien: el Reino de Dios ha venido a ustedes. Yo les aseguro que, en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad.

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 9,37-38; 10,9-16; 11,21-24. Mc 6,8-11.

 

 

Viernes 2 de octubre de 2020

Evangelio según Lucas 10,13-16

 

Corazaín era una de las tres ciudades de Galilea a las que Jesús reclamó por su poca fe. No se tiene una localización exacta de la ciudad, ni información acerca de alguna actividad de Jesús en ella. Eusebio la sitúa a doce millas romanas de Cafarnaum, al este del Lago Tiberíades. Jerónimo la situó a dos millas de Cafarnaum en la ribera del Lago, cerca de la desembocadura del Jordán.

Betsaida es una localidad en la orilla del lago de Galilea, generalmente se sitúa en el margen septentrional del lago, al este del Jordán.

 

¡Pobre de ti, Corazaín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se han hecho en ustedes se hubieran realizado en Tiro y Sidón, hace mucho tiempo que sus habitantes se habrían arrepentido, poniéndose vestidos de penitencia, y se habrían sentado en la ceniza. Con toda seguridad Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que ustedes en el día del juicio. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que te elevarás hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el lugar de los muertos.

Quien les escucha a ustedes, me escucha a Mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a Mí; y el que me rechaza a Mí, rechaza al que me ha enviado.»

Paso paralelos en los Evangelios según: Mt 11,21-24; 10,40. Mc 9,37. Jn 13,20.

 

 

Sábado 3 de octubre de 2020

Evangelio según Lucas 10,17-24

Al ver que la mayoría de las especies conocidas con el nombre de serpientes vivían entre las piedras y las rocas, o en la cálida arena del desierto, se llegó a la conclusión de que se alimentaban de polvo. Podían vivir entre los árboles o subirse por las paredes.

Las especies venenosas de serpiente, podían causar la muerte con su mordedura, siendo muy temidas.

Los escorpiones son frecuentes en Palestina, sobre todo en el desierto rocoso, son insectos peligrosos, su picadura envenenada es siempre dolorosa y a veces mortal.

 

Los setenta y dos discípulos volvieron muy contentos, diciendo: «Señor, hasta los demonios nos obedecen al invocar tu nombre.» Jesús les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren que les he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y poder sobre toda fuerza enemiga: no habrá arma que les haga daño a ustedes. Sin embargo, alégrense no porque los espíritus se someten a ustedes, sino más bien porque sus nombres están escritos en los Cielos.»

En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos; nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer.»

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.»

Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 8,29; 11,29; 11,25-27; 13,16-17. Mc 16,18.